IX. ¿Quién alcanzará a Ema?

El Sabañon IX. ¿Quién alcanzará a Ema?

William Desmond Taylor había dirigido varios seriales, también actuado en algunos, y fue uno de los más reconocidos personajes del naciente Hollywood. Sus numerosos romances hicieron que le inventaran unos cuantos jamás comprobados. Uno de estos romances, de estos misterios, encadena su muerte, trágicamente real.

Hollywood brillaba, estaba encerrado en una bola de cristal que cuando alguien daba vuelta caían brillitos que parecían nieve, o lluvia mágica, pero eran brillitos y hubo un día en que alguien dio vuelta la bola de cristal que era Hollywood y un líquido oscuro, escarlata, reemplazó a los brillitos.

Entonces fue el escándalo del gordo Arbuckle y, poco después, sería el turno de Taylor. Se dice que los dos sucesos fueron los que desencadenaron la apertura de la oficina Hays, que intentó –entre otras cosas censurando los filmes– mejorar la imagen de Hollywood dentro y fuera de la pantalla.

Taylor estaba en su mansión cuando fue asesinado a balazos en la noche del 2 de febrero de 1922. Las circunstancias que desencadenaron su asesinato son desconocidas en la actualidad. Sí se sabe quiénes fueron las que lo visitaron aquella noche: la actriz cómica Mabel Normand y la romántica Mary Miles Minter, dos de los amores que fueron revelados a partir de la investigación que siguió al descubrimiento del asesinato. Las dos fueron declaradas inocentes.

Ayer ayudé a Oscar a elegir fotos para la enciclopedia sobre el cine que está escribiendo; los hechos me llevaron a un increíble descubrimiento: en una de las fotos, la del fin de filmación de The diamond from the sky, se lo ve a Taylor parado cerca de un hombre de barba; es terrible la semejanza entre este técnico y Marte.

Intenté comenzar un diario; imposible, no tengo tranquilidad para escribir, estoy demasiado ansioso y confundido. Me detengo para volver a pensar; el Estornudo está muerto. Sigo.

Después de cenar, pasando canales terminé en uno sensacionalista, que mostraba cómo un hombre había sido atropellado por un coche en medio de la avenida Rivadavia. Cuando tomaban el lugar del hecho, vi desparramados por el piso dos pañuelos de seda y varios de papel tissue; luego, la cara del Estornudo, con ojos que ya no verán.

Basta. El Estornudo está muerto y, puedo estar equivocado, todo puede ser mala suerte, pero debe haber gato encerrado, creo que Marte tiene que ver con todo esto. Porque si el Estornudo hubiera caído de algún piso, entonces creería sin dudas que fue Marte, pero otro atropellado como Luis, el que me entregó el mensaje que tanto temo y protejo; quién sabe, tal vez hay alguien más en esta historia, un hombre que todavía el azar no me reveló y que tiene un mensaje mucho más apremiante que el nuestro. Alguien que está dispuesto a matar para evitar que los demás cumplan con su recado.

Pero, por otro lado, es verdad que el tipo que aparece en la foto de la filmación es igual a Marte. Y tengo el dato del asesinato de Taylor; y todo esto ya es fantástico, es algo que tal vez ocurre en mi imaginación o no, tal vez mi mente dibuje estas relaciones, llene los lugares vacíos con lo que mejor convenga a la historia en la que estoy metido.

Y si no es así, Marte que ya debería estar muerto, o ser muy viejo, ¿qué hace todavía con esa piel de bebé? ¿Quién es este Marte? Esta pregunta, me lleva a otra, clara, que parece formularse sola: ¿quién es Ema?, ¿por qué la perseguimos tantos? (Marte, el Doble –ahora entiendo que debe parecerse a Marte a propósito; cuando vio que al único que Ema le daba bola era el barbudo, el Doble se dejó la barba y también se habrá cortado el pelo–, el Chiquito, y debe haber unos cuantos que ni conozco), ¿de dónde salieron esos papelitos que llenan tantos bolsillos?, ¿qué cosa cifran nuestros mensajes, que parecen no decir nada?

Taylor que era un mujeriego. Taylor que fue asesinado. Taylor que era amado por las más bellas mujeres. Antes de alimentar mi diario con alguna otra pavada, antes de empuñar esa lapicera para callar mi mente, para preocuparla en armar palabras inteligibles, antes de seguir escribiendo, voy a susurrar una posibilidad; tal vez esa noche en su mansión Taylor no sólo se reunió con esas dos actrices, quizá lo visitó otra, una extra. Quizá Taylor iba a entregarle algo a esta mujer. Sigo.

¿Quién alcanzará a Ema?

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