La ida

Para C.

Como las cosas que duelen cuando ni se saben,

para el que anduvo adivinando, qué quieren decir toda su vida.

Como el silencio que ya no escucho. Como las cosas que antes no eran y ahora son y serán.

Como tu mirada vacía y llena.

Recuerdo nuestro somos y estamos en la desesperanza,

y cómo se fue construyendo de la nada este todo tan a lo lejos

(Y te cuento, por acá, que sí, llegaron: hace mucho, una noche, en sueños,

unas manos invisibles apretaron fuerte las mías)

El tiempo que pasó me dice basta.

Verte crecer ya fue suficiente,

como para querer retenerte.

Pero mi esencia busca la tuya. No perderte la alimenta.

Luces brillantes y con alas oscuras que me vuelan y me hablan,

del nido bueno que teníamos.

El agua que baja desde la cima de la montaña para asentarse en lo profundo

y reflejar el cielo oscuro.

En ese charco, nuestras miradas, a la deriva.

Unos pies embarrados, chiquitos como los tuyos, lo pisan.

No vemos su cara, pero él nos reconoce, y se agacha para beber.

A. F.

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