Gualicho ganó el premio Ópera Prima Largometraje de Ficción Blood Window 2017.

No suelo usar este blog para contarles las aventuras de mi trabajo en el cine. Pero esta es para contar.

Gualicho, la película que escribí y que voy a dirigir, mi ópera prima de largometraje de ficción (ya que dirigí el documental Mundo tributo) en la que vengo trabajando hace más de diez años, ganó el premio de Ópera Prima Largometraje de Ficción Blood Window 2017 del INCAA (el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales Argentino).

Fueron sólo dos los proyectos de largometraje argentinos seleccionados para que se produzcan.

Nada menos que con este Jurado Internacional:

El jurado está integrado por prestigiosos referentes internacionales del cine fantástico: José Luis Rebordinos (Festival de San Sebastián), Ángel Sala, (Festival de Sitges), François-Pier Pélinard-Lambert(Séries Mania), John Hopewell (Variety), Luciano Sovena (Roma Lazio Film Commission) y Vicente Canale (Film Factory), quienes seleccionaron a los ganadores.

Así, Gualicho, el proyecto en que vengo trabajando hace tanto, con el aporte en producción, entre otras cosas, de mi camarada Leo Rosales, acaba de dar un paso único.

Felicitaciones a los que se fueron sumando al equipo, Jimena Repetto, Diego Simone, y la productora Pamela Livia Delgado, entre otros.

Más de siete veces reescribí el guión, sondeé en los actores, hice la sinopsis, la propuesta estética, la general, la visión del director, el story-line, entre otros documentos requeridos en estos concursos. Seleccioné directores de arte, músicos, diseñadores de producción y directores de fotografía e intercambiamos miles de audios de WhatsApp, cafés, cervezas y reuniones con el productor Leo Rosales.

Mientras estaba en Colombia en Octubre del año pasado, en Antioquia y Medellín, seleccionado por otro guión que escribí, el de Las órdenes, mandaba fotografías de los colores y el arte al productor para ir armando la carpeta de Gualicho.

Me gustaría que puedan leer la propuesta general para que conozcan más sobre Gualicho, pero ya llegará el momento.

Me metí de lleno en la película para que la confeccioné un guión técnico además de literario, una lista de efectos, de locaciones y un storyboard.

No saben lo que es Gualicho, pero les prometo que van a saltar de la silla y querer un poco más al cine latinoamericano, argentino; al cine fantástico en general.

Por ahora les dejo este link con la noticia del premio que recibimos, que va a ser posible que la película se ruede:

http://www.incaa.gob.ar/noticias/ya-estan-los-ganadores-del-concurso-de-cine-fantastico-blood-window-2017

http://www.bloodwindow.com/novedades/aqui-los-ganadores-del-concurso-de-cine-fantastico-argentino-blood-window-2017/

 

Saludos a los que me leen.

Adrián Gastón Fares

 

Neurocine: ¿cómo asegurarse un éxito?

 

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Las empresas de neuromarketing  testean los trailers de las películas con espectadores. Usan estudios como imágenes por resonancia magnética, electroencefalogramas, respuestas galvánicas de la piel, rastreadores oculares y otros indicadores biométricos. Con esta ayuda de la ciencia, encuentran el “target” del producto.

Estos medios también se usan para el proceso de desarrollo del largometraje. Con el objetivo de ayudar al realizador a refinar el guión, los personajes, la trama, las escenas y los efectos. El profesor de la Universidad de Princeton Uri Hasson usa el término “neurocinematics” para referirse a los estudios del cerebro con los que se descubrieron que las películas de terror, acción o ciencia ficción activan las áreas de la amígdala que controlan las emociones extremas. Hasson afirma que a través de la dosificación de la edición y los demás recursos audiovisuales se puede estimular la respuesta emocional de los usuarios y por lo tanto definir el impacto que tendrá en taquilla la película.

Lo opuesto a lo anterior, sería la figura de un pionero de Hollywood, como el productor Darryl F. Zanuck, que se infiltraba en los cines para medir la respuesta de sus producciones. ¿Cómo?  Mirando la cara de los espectadores. El hijo de Zanuck, Richard, que murió en 2012, fue otro gran productor (cuya filmografía pasa de Tiburón a El gran pez).  Despedido por su propio padre de la empresa, supo armarse una carrera única (y el aprecio de directores reacios con los grandes estudios de Hollywood, como Tim Burton) Richard era un productor con olfato, experiencia e instinto, que tal vez se reiría de los nuevos métodos.

Los productores y directores actuales son más permeables a la ciencia. James Cameron dijo que las imágenes de resonancia magnética pudieron detectar en los estudios realizados para su película Avatar que se necesitan más neuronas para procesar el visionado en 3d que en 2d. La compañía de servicios de neuromarketing MindSign brindó servicios gratuitos al director de Terminator, para escanear la respuesta de algunos espectadores al tráiler de Avatar. Otra compañía en el rubro es EmSense.

Algunos van más allá y auguran una convergencia entre las películas y los videojuegos. Netflix y Facebook jugarían un rol importante en la personalización de los contenidos, creando a través de las respuestas de los usuarios, modificaciones en directo del producto para cada tipo de persona. Una especie de “Elige tu propia aventura” con muchas versiones de una película, finales y vueltas de tuercas de la trama para elegir a gusto.

Por ahora, y más con la noticia que relativiza la utilidad de las resonancias magnéticas (http://www.elespectador.com/ponen-duda-40000-estudios-sobre-el-cerebro-articulo-642276), me parece que lo que le gusta o no a un espectador y lo que hace que una película funcione en taquilla sigue siendo un misterio que tiene más que ver con la creación y el inconsciente del artista. Y con la capacidad del realizador de transmitir sus imágenes y emociones al espectador.

Adrián Gastón Fares

Referencia Imagen: http://cdnb.20m.es/sites/127/2015/08/Avatar-escena-beso.jpg

Fuente: http://www.fastcompany.com/1731055/rise-neurocinema-how-hollywood-studios-harness-your-brainwaves-win-oscars

http://www.corsofilms.com

 

En torno a mi tío abuelo, Alberto Laureano Martínez.

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En esta fotografía posa Homero Manzi con mi tío abuelo, Alberto Laureano Martínez (a la derecha)

Mi Internet de chico, mi biblioteca de chico, estaba llena hasta el techo de libros que habían pertenecido a él. Autor de tangos como Andrajos, Yo tengo un pecado nuevo, Coplas, Adiós, Luto blanco y varios más. Murió en 1980 en España así que no lo pude llegar a conocer. Descubrí, subido a una escalera, que leía a Dostoievski, que tenía la colección completa de las obras de Bernard Shaw, un libro dedicado de Felisberto Hernández, Carson McCullers, y otros libros más que no agarré.

Conoció a los grandes de la música de esa época, se juntaba a jugar al póker con Troilo, Discépolo, Mores, Manzi, etc. Por lo menos, eso tengo entendido. Escribió una obra de teatro que no leí y está en algún lugar de la casa de mis viejos.  Mi tío abuelo era un dandy. Por razones que no escribiré, no pude llegar a conocer tampoco al resto de mi familia paterna.

Más allá del descubrimiento de Dostoievski, yo prefería al inspector Poirot, a Miss Marple, a Poe, y relegaba a Shaw. También a Stephen King, a Clive Barker, Lovecraft, las compilaciones de cuentos de terror, y la enciclopedia Salvat. Prefería la Billboard, que traía mi viejo del laburo, y la Conozca más . Todo eso hasta que llegó Borges (ay, Cortázar te leí, te considero un amigo, pero no te pude disfrutar, sólo algunos cuentos), Rilke, Hemingway y  Bukowski. Y luego Philip Roth y Cormac McCarthy y otros más…

Con las películas, todo empezó, tal vez, con Bernardo y Bianca, las adaptaciones de Poe con Vicent Price (creo que dirigidas por Roger Corman), El planeta de los simios con Heston en una playa frente a los restos de la Estatua de la Libertad, el mundo del VHS de fines de los ochenta y los noventa, y un día llegó Cinecanal con El sabor de la cereza

En fin, me hubiera gustado conocer a mi tío abuelo, y que me contara sus historias. También me hubiera gustado conocer a otros familiares que no pude conocer.

Referencia fotografía y algo más sobre la historia de mi tío abuelo:

http://tangosalbardo.blogspot.com.ar/2013/06/andrajos_14.html

 

Adrián Gastón Fares

 

La ficción del Asperger

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Hans Asperger era un psiquiatra y pediatra austríaco que en 1943 describió el síndrome que ahora lleva su apellido para describir a individuos con personalidad asocial. De ahí en adelante, muchas personas con patologías similares al Asperger se han autocalificado a sí mismas con el síndrome o fueron diagnosticadas a mansalva con el mismo por psiquiatras. La falta de empatía es uno de los síntomas del Asperger, así como la ritualización de tareas que no tienen sentido.

El Asperger es un peligro para los sugestivos. Internet está lleno de sitios con personas que se auto diagnostican como asperger. Hasta se consigue el test para que cualquiera pueda ponerse a prueba. En Buenos Aires hay especialistas en el síndrome como el doctor Víctor Ruggieri o Nora Grañana, cuyos pacientes son niños con diversos niveles de autismo.

La memoria eidética (o memoria absoluta, tal vez como la de Funes el memorioso), la sensibilidad a la luz, al tacto, a la visión, suelen relacionarse con el Asperger. No voy a entrar en la descripción de los síntomas porque hay mucho material en Internet, incluso un libro muy interesante (PERCEPCION SENSORIAL EN EL AUTISMO Y SINDROME DE ASPERGER, de Olga Bogdashina) que raya el ocultismo. En este libro, se describe al Asperger, como una persona que no se asombra con ilusiones visuales (no las percibe), nota rápidamente cambios de temperatura en los ambientes, no reconoce un entorno familiar si lo mira desde otra perspectiva, se molesta fácilmente en lugares ruidosos, si habla más de una persona no entiende porque no logra filtrar los sonidos, no distingue los estímulos táctiles de diferente intensidad, hipersensibilidad a los ruidos y a los olores, alergias, cierta torpeza y rigidez de movimientos,  fascinación con ciertas luces y sonidos.

En fin, según Bogdashina, la persona con Asperger tiene una percepción sensorial hiperdesarrolada y para eso crea mecanismos defensivos contra la misma, que pueden llegar a la sordera o ceguera. En este caso sería estimulante compararlo con el documental de Werner Herzog “Land of Silence and Darkness”. Tampoco se trata de desprestigiar el trabajo de la lingüista (Bogdashina), cuyos hijos con diferentes niveles de autismo la llevaron, entre otras cosas, a investigar mucho sobre el tema.

También un asperger ignora el doble sentido de frases y chistes. Algunos tienen sinestesia, asocian colores a los sonidos, o huelen olores que no existen. O prosopagnosia, tardan en reconocer las caras de sus allegados.

Vamos a seguir la corriente y formular una teoría descabellada.

Podríamos decir que Stan Lee, uno de los fundadores de Marvel, posee el síndrome porque no se ha sacado en su vida los anteojos oscuros para filtrar la luz, por lo que parece ser hipersensible. De ahí, podemos pensar que la creación de superhéroes, personas con diferentes capacidades a las normales, son una consecuencia de la existencia del síndrome en el creador de Hulk y X-men.

En la literatura, la descripción que hace Bertrand Russell en su autobiografía de su amigo Joseph Conrad podría ser la de un Asperger.

Hay películas que abordan directamente el tema como Crazy in love, bastante mala, otras más memorables como Rain Man o la animada Mary and Max. Y para volver a los superhéroes y a Marvel, está Guardianes de la Galaxia, donde los personajes no entienden los chistes con doble sentido y, si la miramos con el filtro del Asperger, toda la película parece tener referencias al síndrome. Ni hablar de la tan mencionada afiliación al Asperger del personaje Sheldon, de The big bang theory, cita fácil de algunos psiquiatras. Y hasta podríamos decir que también el protagonista autodestructivo y visionario de la primera temporada de True detective es otro ejemplo.

Por lo tanto, me parece importante, antes que nada, definir mi postura, a través de algunas preguntas a psiquiatras y psicólogos de Buenos Aires que hice para un posible documental.

El Asperger está sobre diagnosticado. “Es una bolsa de gatos”, me dijo un psicólogo. Un individuo que lo tenga, en general niños, no reacciona al entorno, no tiene empatía, no pueden angustiarse, no son genios si no que repiten tareas inservibles, y esto último es muy importante: no se ponen a investigar sobre si son o no Asperger. En Facebook circulan notas nocivas como la del supuesto Asperger de Messi, escrita por un español, que pueden hacer que cualquier persona piense que tiene el síndrome. Y existe también la relación falsa entre savants, niños índigo y el asperger.

Como conclusión, volvamos a nuestro lugar de partida, Internet es el gran libro de la mitología (palabras) y simbología (imágenes) de nuestra época. Una gran ficción descontrolada, donde hay de todo para todos. En este caso, pido a mis lectores que borren esta descabellada nota de sus mentes.

Adrián Gastón Fares

Referencia Imagen:

http://ocio.lne.es/img_contenido/noticias/2014/08/333407

El uso del cine y la literatura

 

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Con respecto al cine y la literatura creo que el cine es un arte más completo. Apela a las sensaciones. Cuando uno lee una novela, como me pasó con la última de Houellebecq o leyendo a Amelie Nothomb, hay una voz que nos queda dentro de la cabeza. Esa voz al salir a la calle, por decir algo, relata nuestra propia vida. Con el cine es una sensación, una especie de vivencia lo que nos queda adentro. Eso me pasó con la última película de Terrence Malick, King of cups. Lejos de ser buena, pero uno se enriquece con la vivencia y la potencia de las imágenes produce la sensación de que la vida puede ser de esa manera. Lo mismo se puede decir de El banquete de bodas, de Ang Lee (la fotografía del inicio del post).

La literatura, en cambio, en su uso nos invita a construir un lenguaje más complejo y menos completo, mientras que el cine nos acompaña en un modo de ver y sentir el mundo simple y compacto. Las mejores novelas apelan a imágenes en su devenir, como las de Bernhard y Bellow.

Podríamos decir que el resultado de ver cine propicia un acto postural, físico, y la literatura uno de la impostura.

Adrián Fares

La despedida

Dejar este mundo porque ya nada vale la pena

Extrañar los atardeceres promisorios, las comidas imperiales, el sol fuerte, las copas de los árboles,

pero más que nada el trabajo como un fin y no como un medio

El crepitar de las hojas bajo cuatro pies.

La comprensión, las miradas ardientes, las lenguas entrelazadas que al soltarse charlan de cosas triviales y necesarias.

Lo que parecía natural y ahora es como la carcasa de un robot destruido en una ciudad de lata.

Incomparables las órdenes de las esperanzas y los desórdenes del cuerpo.

Dejar este mundo de una vez por todas cuando falta lo elemental y lo natural se hizo mecánica y palabra.

Yo no soy este monstruo que decidieron soñar una tarde en familia.

Mis pies están desnudos en la playa y mi cuerpo está listo.

Los dejo a todos con la seguridad de que un mañana mejor era posible.

Rescatando a los nuevos seres comprensivos, fulminantes, cariñosos.

Uno de sus pedazos
cae sobre un remanso del Amazonas
y al hundirse
desfigura la remanente  forma
todavía completa
y un segundo antes cristalina
de donde provino.
Peces en pena.
Indios y pájaros en llamas.