La ficción del Asperger

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Hans Asperger era un psiquiatra y pediatra austríaco que en 1943 describió el síndrome que ahora lleva su apellido para describir a individuos con personalidad asocial. De ahí en adelante, muchas personas con patologías similares al Asperger se han autocalificado a sí mismas con el síndrome o fueron diagnosticadas a mansalva con el mismo por psiquiatras. La falta de empatía es uno de los síntomas del Asperger, así como la ritualización de tareas que no tienen sentido.

El Asperger es un peligro para los sugestivos. Internet está lleno de sitios con personas que se auto diagnostican como asperger. Hasta se consigue el test para que cualquiera pueda ponerse a prueba. En Buenos Aires hay especialistas en el síndrome como el doctor Víctor Ruggieri o Nora Grañana, cuyos pacientes son niños con diversos niveles de autismo.

La memoria eidética (o memoria absoluta, tal vez como la de Funes el memorioso), la sensibilidad a la luz, al tacto, a la visión, suelen relacionarse con el Asperger. No voy a entrar en la descripción de los síntomas porque hay mucho material en Internet, incluso un libro muy interesante (PERCEPCION SENSORIAL EN EL AUTISMO Y SINDROME DE ASPERGER, de Olga Bogdashina) que raya el ocultismo. En este libro, se describe al Asperger, como una persona que no se asombra con ilusiones visuales (no las percibe), nota rápidamente cambios de temperatura en los ambientes, no reconoce un entorno familiar si lo mira desde otra perspectiva, se molesta fácilmente en lugares ruidosos, si habla más de una persona no entiende porque no logra filtrar los sonidos, no distingue los estímulos táctiles de diferente intensidad, hipersensibilidad a los ruidos y a los olores, alergias, cierta torpeza y rigidez de movimientos,  fascinación con ciertas luces y sonidos.

En fin, según Bogdashina, la persona con Asperger tiene una percepción sensorial hiperdesarrolada y para eso crea mecanismos defensivos contra la misma, que pueden llegar a la sordera o ceguera. En este caso sería estimulante compararlo con el documental de Werner Herzog “Land of Silence and Darkness”. Tampoco se trata de desprestigiar el trabajo de la lingüista (Bogdashina), cuyos hijos con diferentes niveles de autismo la llevaron, entre otras cosas, a investigar mucho sobre el tema.

También un asperger ignora el doble sentido de frases y chistes. Algunos tienen sinestesia, asocian colores a los sonidos, o huelen olores que no existen. O prosopagnosia, tardan en reconocer las caras de sus allegados.

Vamos a seguir la corriente y formular una teoría descabellada.

Podríamos decir que Stan Lee, uno de los fundadores de Marvel, posee el síndrome porque no se ha sacado en su vida los anteojos oscuros para filtrar la luz, por lo que parece ser hipersensible. De ahí, podemos pensar que la creación de superhéroes, personas con diferentes capacidades a las normales, son una consecuencia de la existencia del síndrome en el creador de Hulk y X-men.

En la literatura, la descripción que hace Bertrand Russell en su autobiografía de su amigo Joseph Conrad podría ser la de un Asperger.

Hay películas que abordan directamente el tema como Crazy in love, bastante mala, otras más memorables como Rain Man o la animada Mary and Max. Y para volver a los superhéroes y a Marvel, está Guardianes de la Galaxia, donde los personajes no entienden los chistes con doble sentido y, si la miramos con el filtro del Asperger, toda la película parece tener referencias al síndrome. Ni hablar de la tan mencionada afiliación al Asperger del personaje Sheldon, de The big bang theory, cita fácil de algunos psiquiatras. Y hasta podríamos decir que también el protagonista autodestructivo y visionario de la primera temporada de True detective es otro ejemplo.

Por lo tanto, me parece importante, antes que nada, definir mi postura, a través de algunas preguntas a psiquiatras y psicólogos de Buenos Aires que hice para un posible documental.

El Asperger está sobre diagnosticado. “Es una bolsa de gatos”, me dijo un psicólogo. Un individuo que lo tenga, en general niños, no reacciona al entorno, no tiene empatía, no pueden angustiarse, no son genios si no que repiten tareas inservibles, y esto último es muy importante: no se ponen a investigar sobre si son o no Asperger. En Facebook circulan notas nocivas como la del supuesto Asperger de Messi, escrita por un español, que pueden hacer que cualquier persona piense que tiene el síndrome. Y existe también la relación falsa entre savants, niños índigo y el asperger.

Como conclusión, volvamos a nuestro lugar de partida, Internet es el gran libro de la mitología (palabras) y simbología (imágenes) de nuestra época. Una gran ficción descontrolada, donde hay de todo para todos. En este caso, pido a mis lectores que borren esta descabellada nota de sus mentes.

Adrián Gastón Fares

Referencia Imagen:

http://ocio.lne.es/img_contenido/noticias/2014/08/333407

Kong 7.

Estimado Adrián,

Ayer salvamos con Taka a un Noser del suicidio. Estaba en el borde del edificio de 500 pisos llamado Austen 2. Este Noser, en vez de cabellos, tenía múltiples y diminutas serpientes en la cabeza que lanzaban ávidas dentelladas al aire. Al acercarme noté que comían las moscas que lo rodeaban. La cara del Noser estaba desencajada. Un pavor.

Esto fue lo que nos relató en la sala de interrogaciones, donde se largó a llorar como un crío.

Sus inventores le habían comprado un gorro azul, de lana, que lo obligaban a ponerse para parecer una persona como las demás. En sus primeros años de vida llevó una vida común,  pero en cuanto entró en la adolescencia la diferencia con las demás personas se hizo más evidente. Los inventores se olvidaron que lo habían creado y que no era una persona si no un Noser, impreso con la Impresora Rivera N#5675628. Comenzaron a exigirle más que la poca comprensión que le daban y no pudieron ver en qué radicaba la fuerza de su diferencia. El Noser juntó odio, perdió a una Noser que se dejó influenciar por sus inventores y los de ella, y que por eso no pudo ver el titánico esfuerzo de su compañero para seguir adelante, y ya entrada la madurez, al comprender lo que había ocurrido, no encontró fuerzas ni un lugar donde apoyarse para seguir viviendo. Decidió lanzarse al vacío desde la torre Austen 2. Ahí entró en acción Taka, que se lanzó en caída libre con él. Las serpientes que anidaban en la cabeza del Noser los salvaron al enrollarse del cuello de una gárgola que sobresalía del edificio. Quedaron suspendidos juntos en el vacío.

En la sala de interrogaciones, Taka destruyó la gorra de lana que habían impuesto al Noser sus inventores.

¿Linda historia, no?

Pero no te escribo para contarte de nuestras aventuras en la inspección de Noseres impresos con las impresoras Rivera, empresa líder en su rubro y a la que tengo la suerte de pertenecer hace más de veinte años en carácter de inspector de Noseres, tarea difícil que realizo junto a la diligente Taka y que encuentro cada día más gratificante.

Te vuelvo a escribir porque sé que estás pasando un momento particular… digamos. Por esas vueltas del destino acá tenemos tus periféricos y podemos investigar lo que te ocurre; leo las cartas que escribiste, las que enviaste y las que tenés guardadas y también los tremendos mensajes de WhatsApp que mandaste a familiares desde tu confinamiento en esa torre de babel digna de un Kafka bañado en chocolate. También vi tu versión de La flauta mágica, jaja, un cortometraje llamado Inextinguible, jaja. Todo está clarísimo ahí. Inauguraste un nuevo género, el terror familiar, con ese corto….

Ya deberías ser capaz de prever las cosas.

Acordate de Penteo espiando a las ménades, y de lo difícil que fue hacerle ver a Agavé lo que había hecho.

Mírala fijamente.

Acércate a la verdad.

A la verdad sí pero a ciertos lugares no hay que acercarse, es tu responsabilidad, uno tiene que atajarse en el aire, pero sé que no es fácil. Lo sé, Adrián. Por experiencia propia…

¿Qué te puedo decir?

En el futuro está mucho más claro quién es quién.

Mientras tanto, a la vida hay que encontrarle la vuelta, como dice el cabeza dura de Bertrand Russell, lo importante es dedicarse a algo, invertir el tiempo en algo, en este caso yo me parezco a los científicos, que según Russell, son las personas más felices porque son absorbidos por su tarea. De paso, fijáte lo que escribe Russell sobre Conrad en su autobiografía 😉

Es importante ser metódico y a vos que te gustan las imágenes, te describo una mía para que la atesores:

Siempre que te escribo lo hago desde una de las mesas azules ubicadas en la vereda de un bar de toldo y fachadas rosadas. A un costado, un cantero con flores amarillas, las hierbas de San Juan. Estoy tomando con un sorbete un helado líquido de menta, a veces de kinoto al whisky, que me acompaña mientras me concentro en que te lleguen los mensajes. No es tarea fácil, y la dulzura del helado repone mis fuerzas.

Retomemos.

No te encasilles en tu problema auditivo. Buscá fuerza en tu originalidad, incluso en tu lado oscuro, ya no tengas piedad con los idiotas pero no pierdas compasión, acordate que el If de Kipling en tus tiempos no sirve; en tus tiempos se está construyendo el mundo desde el que te escribo y te puedo asegurar que es muy diferente a lo que tenés enfrente. Llegado un punto las cosas se van a poner vertiginosas.

Afrenta lo que sea con esa dignidad de príncipe que trataron de bajar de un ondazo que ahora tenés.  Recordá que siempre te confunden con otras personas; por algo será.

No bajes los brazos, pichón.

Kong