Entrevista para Revista Pazcana.

Agradezco a Carolina de Revista Pazcana, Mujer Pazcana, que me hizo algunas preguntas sobre mi trabajo. Aquí pueden leer las respuestas.

“Mi creatividad viene de haber afrontado situaciones más o menos difíciles en la vida y también viene de una dicha que llevo dentro, que se nota cuando creo. Esos opuestos se sacan chispas”. Adrián Gastón Fares

Pueden leerla completa en el link siguiente:

https://revistapazcana.com/2017/09/22/adrian-gaston-fares-dirige-gualicho-ganador-del-festival-blood-window-en-argentina/

Foto Entrevista Adrián Gastón Fares Revista Pazcana.jpg

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Kong 18

Estimado Kong,

No te puedo creer lo del gorila y el tipo de cara larga. Y Taka con ellos, encima.

Tus aventuras no tienen punto en común con las mías. Aunque mis aventuras creativas son gestas con principio, desarrollo y desenlace no tiene sentido que te las cuente si vos andás con No-seres de aquí para allá.

Recibí mensajes cifrados de una comunidad oculta en el Amazonas. Viví coincidencias de todo tipo. Una vez me crucé con una bruja. Otra tuve una precognición. Bah, un sueño precognitivo. No le hice caso al sueño, porque no sabía que eso iba a ocurrir el mismo día y bueno, no se dio lo que se tenía que haber dado. Algo amoroso. ¿Qué es el amor? Baby, don´t hurt me, don´t hurt me, no more. Perdón por este exabrupto.

En Elortis, una de mis novelas, esbocé una teoría del color, una especie de tesis, donde sostenía que los mantos de color púrpura tenían el poder que simbolizaban, como puede leerse en tantas narraciones antiguas, porque estaban teñidos con la secreción hiperbranquial de un caracol de mar. El gastrópodo marino Murex brandaris. Eso está en la segunda parte de la novela. Me pregunto si alguien la habrá leído. No me preocupé por buscarle editor.

Rastreé en los textos jónicos las huellas de este tinte. Pensé que por ser alucinógeno favorecía la clarividencia. En realidad, no me tomé en serio el tema, si no que se lo endilgué al personaje de la novela, una especie de novela romántica cómica.

Pero me fascinan los colores. Como estoy ansioso por filmar me propuse hacer un ejercicio con tus mensajes. Vamos a hacer una pequeña propuesta estética, como si tu historia fuera una película. Feature, como le dicen los de arriba.

Acá le decimos película o largometraje, pero existen los largometrajes de ficción y los documentales. En cambio los de arriba dicen Feature y con eso se refieren a una película de ficción. Es más simple… A ver, vamos.

Imagino tu futuro como verde, amarillo y violeta. Los exteriores tirando a verde como esa película de Alfonso Cuarón (Children of men o Niños del hombre). Te veo en planos contrapicados, para acentuar tu trabajo de control sobre los No-seres, pero también en picados para aplastarte contra el piso como en el momento de esa caída moral que tuviste en el hospital de día.

Con Taka te imagino con teleobjetivos al principio para que estés pegado a ella, como el dúo que eran. Después, mientras se fueron distanciando, un gran angular sería lo adecuado para que los dos se pierdan un poco en el plano.

La composición sería desbalanceada en tu crisis, en ese período oscuro en el que fumabas en la terraza repleta de plantas exóticas en el hospital de día, para hacerse más balanceada en el presente –como en las primeras aventuras que me contaste, tus primeros mensajes–.

Tu historia es literalmente brillante, así que usaríamos en iluminación un ratio no tan contrastado, tirando a lo luminoso, más que a las sombras que están adentro tuyo y de los No-seres.

¿El nivel de saturación? Medio. Aunque tu futuro lo veo un poco saturado para ser sincero.

La música serían acordes simples en sintetizadores. Aunque varios violines juntos no vendrían mal. Fa menor. Mi menor. La menor. Sol? Tu historia se está desarrollando y no puedo hacer una propuesta estética completa ahora, Kong, mis disculpas anticipadas por este texto dislocado.

Grabaríamos con una Alexa y la resolución sería 5k por lo menos. El formato sería anamórfico y la relación de aspecto 2.35. 1.  Hay muchas cosas para mostrar, Buenos Aires no es la misma, hay más verde, drones y No-seres que vuelan calculo, así que hay que aprovechar al máximo la pantalla.

Calculo que en tu futuro ya los píxeles habrán sido reemplazados por algo más homogéneo. Supongo que en tu época las pantallas son de grafeno, volátiles, transparentes y flexibles, así que no habrá manera de diferenciar una pantalla de lo que no lo es. Ese punto de giro, como les gusta decir a los guionistas, de la princesa Leia apareciendo en un holograma para lanzar a Luke a la acción en tu futuro está en todos lados.

Para mí que en el tiempo en que me escribís andan por ahí tratando de ver qué es real y que no. Calculo que habrá algún control, reglas: por ejemplo ponerle alguna marca para que el peatón pueda diferenciar entre lo que es una publicidad de una ama de casa en la calle limpiando el piso con un producto especial y una vecina real manguereando el piso. Pero las amas de casa y los amos de casa habrán sido reemplazados por No-seres para el bien de las mujeres y los hombres. Así que mis opiniones tal vez sean erróneas. Por lo menos en cuanto se refiere al contenido de las publicidades.

Y aquí una pregunta. ¿Hay niñeras No-seres? ¿Los padres del futuro dejan a sus vástagos en manos de las impresiones de Riviera?

Ahora bien, ¿cuál sería el plano emblemático? Creo que primero falta la toma de establecimiento para mostrar tu barrio, que bien puede ser Constitución, una Constitución de neón y vegetación profusa, como un suburbio, porque en tu futuro, a pesar de las predicciones, me parece que hay menos gente y quizá los edificios que no se usan fueron derribados para construir espacios verdes. Ese entonces sería el plano de establecimiento.

¿Y el emblemático? Prosigamos.

Tal vez, vos, el Inspector Von Kong, tomando un helado fluorescente, con esa ambientación de hotel subtropical, onda Cuba, que es rara en Buenos Aires, pero que sí existe en Colombia. El último es un país con lugares más alegres que el nuestro. Supongo que Buenos Aires en el futuro será más subtropical y con suerte tendremos el clima de Antioquia. Y esos hoteles con piletas templadas no me vendrían nada mal. Recuerdos del año pasado, en fin.

¿Pero esa sería la toma emblemática? No sé. Tal vez vos frente al hombre-cucha. Taka en la costa frente a los No-seres que eran unas sirenas no me convence. Creo que la mejor sería vos con la impresora vieja, la que incautaste al hermano del niño en la historia del hombre-cucha, una impresora grande, de las primeras de Riviera.

¡Y un No-ser realmente espantoso y amenazante a tus espaldas!

Para esto es clave el vestuario, y te imagino con un saco campera con las solapas del cuello levantadas, alto, imponente, como si a la vez fueras un No-ser y por eso te hayas enganchado tanto con Taka. Perdón, querido Kong, si repito un nombre que tal vez te molesta a estas alturas.

O vos frente al río, con esa almeja gigante, y el inspector Paulo a tu lado. Las fuerzas se han alineado, los enemigos también, tu historia se fue conformando de alguna manera a través de estos mensajes. La plasticidad que inyecta el tiempo al espacio es la misma en el futuro que en mi presente. Las cosas cambian, las personas también. ¿O es el espacio el que cambia y por esa transformación inherente a la cosa en sí existe el tiempo?

No me olvido de uno de los mensajes que me mandaste donde relatás la casa de un empresario de cine, un tipo que creó a unos caballitos diminutos que corren por la alfombra. De las imágenes que me mandaste esa quizá sea la que más me gusta.

Usaríamos OTS, planos Over-the-shoulder dirían en el norte, para enfatizar la relación entre Von Kong y los No-seres. Dependiendo del No-ser que enfrentes y siguiendo la regla de Hitchcock, que dice que el objeto debe ser tan grande en el plano como su importancia en la historia, te daría más o menos espacio en la pantalla en relación a tus contrincantes.

Los planos los diré en inglés porque así los aprendí. Un médium-close-up para mostrar tus reacciones frente a los No-seres.

Close-up sólo, a diferencia del Rey Arturo de Guy Ritchie, donde se usan mal, para mostrar tu sobrecogimiento ante los No-seres que tenés que inspeccionar y catalogar. El típico del asombro. Aunque tal vez esté mal porque a estas alturas ya no te asombren.

Medium-shot para mostrar tu relación con tu entorno, con tu oficina que está repleta de viejas impresoras Riviera obsoletas, de partes de No-seres en frascos de mermelada como esos recuerdos de extraterrestres (dejemos esta frase por qué no) que venden en el Uritorco.

Plano americano para mostrar tu relación con otros. Si bien esto no es un western, y el plano americano surgió de este género, tu enfrentamiento con No-seres amerita alguno de estos planos.

Planos generales (Long-shots, volvamos al inglés) para tomas emblemáticas de la ciudad y de vos como un estandarte, casi un héroe, enfrentándote a las creaciones desquiciadas de ciudadanos poco ilustres pero inspirados. En tu futuro las viejitas ya no hilan amigurumi, o esos muñecos de lana, entrelazan moléculas para parir No-seres, crean monstruos más o menos legales o no, según como se comporten o cómo han sido pensados.

Para el sistema de imágenes usaremos distintos lentes, eso que te decía de la distancia focal, para afianzar esta unión con Taka al principio y resaltar cómo te vas quedando solo, como salís del pozo con tu voluntad, y vas apartándote, sin querer, y agrandándote en el plano Kong.

Ves como una propuesta estética puede ser también una especie de libro de autoayuda. La estructura consabida de un guión, esos libros que te dicen cómo contar una historia, donde poner el punto de giro, cómo las subtramas se relacionan con el tema, y con la historia principal, son más aplicables a la psicología que a la creación de una obra audiovisual.

Me imagino que en tu futuro ya no usarán lentes, filmarán todo con un gran angular y después irán recortando de la imagen lo que más les gusta. O ya las películas serán hechas en una computadora con actores en 3D. O directamente pensadas y trasladas a un soporte que se amolde a los pensamientos del director. Qué glorioso. Pero qué solitario también. Gran parte del trabajo de hacer una película es seleccionar a la gente con la que vas a trabajar. Si en el futuro ese paso no existe, ¿qué seleccionarán? ¿El horario del día en que grabar las ensoñaciones que serán los filmes? Tal vez exista el anti-doping para directores. Y estos elijan la comida adecuada para que sus creaciones sean exitosas (un buen chocolate negro por ejemplo podría afianzar la trama) Pero también usarán drogas de todo tipo para crearlas y bueno, no todas serán legales, ni todo estará permitido. La ficción será alocada o un enigma. Ya no habrá distinción entre el consiente y el subconsciente. Stop. Me fui por las ramas.

Pero Kong no es una película, son estas cartas, estos mensajes, y más que nada me alegra saber que en tu futuro estás persiguiendo criaturas, que saliste del agujero donde vos mismo te habías metido por un apego excesivo.

Y vuelvo al principio, para Elortis busqué en fuentes jónicas, pero cada vez que leía un libro occidental lo contrastaba con otro oriental más antiguo y me daban ganas de llorar. Si mal no recuerdo para muchos académicos la historia de la mente comienza en el siglo XI antes de Cristo. Pero no, ya antes había cosas maravillosas.

Los textos taoístas, lo sin forma, el simple y complejo yin y yang, llevarían toda una vida y algo más para estudiarlos.

Y sin embargo, occidente se la cree un poco, es así.

Me están quedando pocas pilas en los audífonos. La grabación, una chica española, me dice Batería Baja.

La seguimos,

Adrián

Gualicho ganó el premio Ópera Prima Largometraje de Ficción Blood Window 2017.

No suelo usar este blog para contarles las aventuras de mi trabajo en el cine. Pero esta es para contar.

Gualicho, la película que escribí y que voy a dirigir, mi ópera prima de largometraje de ficción (ya que dirigí el documental Mundo tributo) en la que vengo trabajando hace más de diez años, ganó el premio de Ópera Prima Largometraje de Ficción Blood Window 2017 del INCAA (el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales Argentino).

Fueron sólo dos los proyectos de largometraje argentinos seleccionados para que se produzcan.

Nada menos que con este Jurado Internacional:

El jurado está integrado por prestigiosos referentes internacionales del cine fantástico: José Luis Rebordinos (Festival de San Sebastián), Ángel Sala, (Festival de Sitges), François-Pier Pélinard-Lambert(Séries Mania), John Hopewell (Variety), Luciano Sovena (Roma Lazio Film Commission) y Vicente Canale (Film Factory), quienes seleccionaron a los ganadores.

Así, Gualicho, el proyecto en que vengo trabajando hace tanto, con el aporte en producción, entre otras cosas, de mi camarada Leo Rosales, acaba de dar un paso único.

Felicitaciones a los que se fueron sumando al equipo, Jimena Repetto, Diego Simone, y la productora Pamela Livia Delgado, entre otros.

Más de siete veces reescribí el guión, sondeé en los actores, hice la sinopsis, la propuesta estética, la general, la visión del director, el story-line, entre otros documentos requeridos en estos concursos. Seleccioné directores de arte, músicos, diseñadores de producción y directores de fotografía e intercambiamos miles de audios de WhatsApp, cafés, cervezas y reuniones con el productor Leo Rosales.

Mientras estaba en Colombia en Octubre del año pasado, en Antioquia y Medellín, seleccionado por otro guión que escribí, el de Las órdenes, mandaba fotografías de los colores y el arte al productor para ir armando la carpeta de Gualicho.

Me gustaría que puedan leer la propuesta general para que conozcan más sobre Gualicho, pero ya llegará el momento.

Me metí de lleno en la película para que la confeccioné un guión técnico además de literario, una lista de efectos, de locaciones y un storyboard.

No saben lo que es Gualicho, pero les prometo que van a saltar de la silla y querer un poco más al cine latinoamericano, argentino; al cine fantástico en general.

Por ahora les dejo este link con la noticia del premio que recibimos, que va a ser posible que la película se ruede:

http://www.incaa.gob.ar/noticias/ya-estan-los-ganadores-del-concurso-de-cine-fantastico-blood-window-2017

http://www.bloodwindow.com/novedades/aqui-los-ganadores-del-concurso-de-cine-fantastico-argentino-blood-window-2017/

 

Saludos a los que me leen.

Adrián Gastón Fares

 

La ficción del Asperger

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Hans Asperger era un psiquiatra y pediatra austríaco que en 1943 describió el síndrome que ahora lleva su apellido para describir a individuos con personalidad asocial. De ahí en adelante, muchas personas con patologías similares al Asperger se han autocalificado a sí mismas con el síndrome o fueron diagnosticadas a mansalva con el mismo por psiquiatras. La falta de empatía es uno de los síntomas del Asperger, así como la ritualización de tareas que no tienen sentido.

El Asperger es un peligro para los sugestivos. Internet está lleno de sitios con personas que se auto diagnostican como asperger. Hasta se consigue el test para que cualquiera pueda ponerse a prueba. En Buenos Aires hay especialistas en el síndrome como el doctor Víctor Ruggieri o Nora Grañana, cuyos pacientes son niños con diversos niveles de autismo.

La memoria eidética (o memoria absoluta, tal vez como la de Funes el memorioso), la sensibilidad a la luz, al tacto, a la visión, suelen relacionarse con el Asperger. No voy a entrar en la descripción de los síntomas porque hay mucho material en Internet, incluso un libro muy interesante (PERCEPCION SENSORIAL EN EL AUTISMO Y SINDROME DE ASPERGER, de Olga Bogdashina) que raya el ocultismo. En este libro, se describe al Asperger, como una persona que no se asombra con ilusiones visuales (no las percibe), nota rápidamente cambios de temperatura en los ambientes, no reconoce un entorno familiar si lo mira desde otra perspectiva, se molesta fácilmente en lugares ruidosos, si habla más de una persona no entiende porque no logra filtrar los sonidos, no distingue los estímulos táctiles de diferente intensidad, hipersensibilidad a los ruidos y a los olores, alergias, cierta torpeza y rigidez de movimientos,  fascinación con ciertas luces y sonidos.

En fin, según Bogdashina, la persona con Asperger tiene una percepción sensorial hiperdesarrolada y para eso crea mecanismos defensivos contra la misma, que pueden llegar a la sordera o ceguera. En este caso sería estimulante compararlo con el documental de Werner Herzog “Land of Silence and Darkness”. Tampoco se trata de desprestigiar el trabajo de la lingüista (Bogdashina), cuyos hijos con diferentes niveles de autismo la llevaron, entre otras cosas, a investigar mucho sobre el tema.

También un asperger ignora el doble sentido de frases y chistes. Algunos tienen sinestesia, asocian colores a los sonidos, o huelen olores que no existen. O prosopagnosia, tardan en reconocer las caras de sus allegados.

Vamos a seguir la corriente y formular una teoría descabellada.

Podríamos decir que Stan Lee, uno de los fundadores de Marvel, posee el síndrome porque no se ha sacado en su vida los anteojos oscuros para filtrar la luz, por lo que parece ser hipersensible. De ahí, podemos pensar que la creación de superhéroes, personas con diferentes capacidades a las normales, son una consecuencia de la existencia del síndrome en el creador de Hulk y X-men.

En la literatura, la descripción que hace Bertrand Russell en su autobiografía de su amigo Joseph Conrad podría ser la de un Asperger.

Hay películas que abordan directamente el tema como Crazy in love, bastante mala, otras más memorables como Rain Man o la animada Mary and Max. Y para volver a los superhéroes y a Marvel, está Guardianes de la Galaxia, donde los personajes no entienden los chistes con doble sentido y, si la miramos con el filtro del Asperger, toda la película parece tener referencias al síndrome. Ni hablar de la tan mencionada afiliación al Asperger del personaje Sheldon, de The big bang theory, cita fácil de algunos psiquiatras. Y hasta podríamos decir que también el protagonista autodestructivo y visionario de la primera temporada de True detective es otro ejemplo.

Por lo tanto, me parece importante, antes que nada, definir mi postura, a través de algunas preguntas a psiquiatras y psicólogos de Buenos Aires que hice para un posible documental.

El Asperger está sobre diagnosticado. “Es una bolsa de gatos”, me dijo un psicólogo. Un individuo que lo tenga, en general niños, no reacciona al entorno, no tiene empatía, no pueden angustiarse, no son genios si no que repiten tareas inservibles, y esto último es muy importante: no se ponen a investigar sobre si son o no Asperger. En Facebook circulan notas nocivas como la del supuesto Asperger de Messi, escrita por un español, que pueden hacer que cualquier persona piense que tiene el síndrome. Y existe también la relación falsa entre savants, niños índigo y el asperger.

Como conclusión, volvamos a nuestro lugar de partida, Internet es el gran libro de la mitología (palabras) y simbología (imágenes) de nuestra época. Una gran ficción descontrolada, donde hay de todo para todos. En este caso, pido a mis lectores que borren esta descabellada nota de sus mentes.

Adrián Gastón Fares

Referencia Imagen:

http://ocio.lne.es/img_contenido/noticias/2014/08/333407

El uso del cine y la literatura

 

elbanquetedebodas

Con respecto al cine y la literatura creo que el cine es un arte más completo. Apela a las sensaciones. Cuando uno lee una novela, como me pasó con la última de Houellebecq o leyendo a Amelie Nothomb, hay una voz que nos queda dentro de la cabeza. Esa voz al salir a la calle, por decir algo, relata nuestra propia vida. Con el cine es una sensación, una especie de vivencia lo que nos queda adentro. Eso me pasó con la última película de Terrence Malick, King of cups. Lejos de ser buena, pero uno se enriquece con la vivencia y la potencia de las imágenes produce la sensación de que la vida puede ser de esa manera. Lo mismo se puede decir de El banquete de bodas, de Ang Lee (la fotografía del inicio del post).

La literatura, en cambio, en su uso nos invita a construir un lenguaje más complejo y menos completo, mientras que el cine nos acompaña en un modo de ver y sentir el mundo simple y compacto. Las mejores novelas apelan a imágenes en su devenir, como las de Bernhard y Bellow.

Podríamos decir que el resultado de ver cine propicia un acto postural, físico, y la literatura uno de la impostura.

Adrián Fares

La repetición de los muertos (horror, cine y realidad)

Se trata de intentar el desarrollo de una hipótesis inferida de la visualización del serial y la lectura de los textos de Pezzella y Calabrese:

El serial analizado, “educa(có) al sensorium humano a las nuevas formas de vida latentes en la técnica”1 (técnica segunda); ésta función pedagógica es reforzada y fijada por la “estética de la repetición”, a la que hace referencia Calabrese.

La sospecha surge de la profusión de imágenes sangrientas en los medios de comunicación actuales. Donde quiera que un accidente tenga lugar, la cámara se acercará hasta revelar los matices más macabros del asunto. La oferta de estas truculencias en los noticieros es un hecho reciente, consecuencia del desarrollo de las modernas técnicas de registro y tratamiento de imágenes. La evolución de la técnica cinematográfica (cámaras cinematográficas más livianas, avances en la sensibilidad de las emulsiones, aparición de los formatos de video) dio la posibilidad (y exigió) una nueva mirada a la realidad. Diversas catástrofes y accidentes empezaron a ser registrados con minuciosidad. La cámara, poco a poco, logró estar en todos lados, captando con detalle catástrofes y accidentes. “Imágenes sin procesar”, flamante subtítulo, excusa al más contundente “En vivo”.

El espectador de un noticiero se sumerge en una realidad que nunca estuvo a su alcance. Algo que nunca sospechó, que nunca atrevió a imaginar, y por eso hasta ese momento “irreal”, se presenta como el aspecto sobresaliente de lo que llama “realidad”. Sin embargo, este espectador llega a discernir los grumos de la sangre de un ladrón baleado. Sólo husmeando la “escena del crimen” el espectador hubiera podido ver algo semejante. Y lo hubieran tildado de loco.

El hombre sentado frente al televisor permanece con la vista fija en la pantalla, y más tarde ríe con su esposa en la cena. Si fuera sólo uno el hombre que soportara esa imagen, si la imagen fuera la reproducción de un videograbador, entonces, estaríamos hablando de una psicopatía. Pero los televisores sintonizados son tantos como los que viven en ese país y no parece haber quejas a la emisora por su programación.

“En el ámbito estético, el cine lleva a cabo las formas de representación inauguradas por las técnicas modernas de la reproductibilidad”2

Pensamos que la adaptación a éstas nuevas imágenes fue una consecuencia de la “prótesis imaginaria”3 que el cine ha suministrado a la audiencia. Los filmes de terror, entre otros, son los que nos han acostumbrado a sostener la mirada en las primeras representaciones truculentas. Entre las películas que han acostumbrado a cierta porción de la audiencia a la sangre, encontramos como precursora a “La noche de los muertos vivientes”. Luego fueron cientos las que copiaron sus “modos icónicos y temáticos”(Calabrese) Llevaría muchas páginas analizar las relaciones repetitivas entre los seriales de Romero y los filmes posteriores, muchos etiquetados bajo la advertencia-género “gore”.

De acá en adelante analizaremos el serial abocándonos el texto de Calabrese y volveremos a relacionarlos con el de Pezzella para intentar una conclusión.

***

Podemos nombrar como películas de zombis americanas, anteriores a la de Romero, a “Caminé con un zombi” y White Zombie, que presentaban zombis haciendo referencia a las prácticas rituales vudú importadas de las Indias Occidentales. Romero, en 1968, realizó “The night of the living dead”.

“…Romero traslada a los zombis a un marco contemporáneo, abandonando los atavíos rituales del vudú para presentar una visión horriblemente prosaica del vecino fallecido.”4

Al analizar la relación entre los diferentes textos del género resaltamos esta variable que se convertirá en invariante iconográfica del serial: el vecino fallecido que se desplaza arrastrando sus zapatos podridos, la masa de vecinos putrefactos que lentos pero implacables avanzan gruñendo. La variación gana en el modo temático: los zombis cambian de contexto en relación con las películas anteriores del género de horror sobre estos engendros pero también lo hacen dentro del serial. En “Dawn of the Dead” los zombis dejan la campiña para avanzar por un shopping como lo hacían en vida. En la tercera dominan las ruinas de la civilización. Así se respeta la iconografía zombi elemental, el andar zombi es la identidad de los diversos que se verifica en el paso del zombi al ciudadano común fallecido y el ambiente que los circunda. Ahora, debemos tener en cuenta cómo esta descontextualización se relaciona con el tiempo del serial (los tres filmes): hay un crecimiento de la desesperación y de la epidemia zombi. Así, reconocemos, que el serial analizado media entre las fórmulas de repetición; la de prosecución, ya que existe un objetivo final, que es intuido por el espectador: la epidemia dominará la tierra; la de acumulación, cada película contiene un desarrollo dramático individual en torno al riesgo de vida de unos personajes que (cualquiera sea su suerte) no aparecerán en las siguientes.

Una de las variantes en cuánto al género, que por su afectación nos parece asequible al nivel iconográfico, (que popularizó la primera película) es la violencia visual: los zombis descuartizando y acuchillando humanos. Esta variable de género se ha convertido en la invariante más contundente del serial y es la que nos acercó a la hipótesis relacionada con la “prótesis imaginaria”.

En “Dawn of the Dead”, la segunda del serial, se conservó la invariante, salvo que en ciertos aspectos tenemos una variable temática que tienen interpretaciones que van más allá del nivel discursivo (¿Quiénes son los verdaderos monstruos?) y que han sumado estrellitas en las críticas: humanos descuartizan zombis.

Otra invariante iconográfica con respecto al serial son los hombres de color de aspecto afable, amistosos (salvo el último): son perseguidos por zombis en los tres seriales y ganan la empatía del espectador llegando a ser los protagonistas masculinos; sus compañeras son siempre mujeres débiles y asustadizas (la de “Day of the dead” comienza ruda y termina débil). En cada serial vemos las consecuencias que producen los zombis en las relaciones y ánimos de los personajes.

“La noche…”, en el modo temático, enfrenta a buenos (humanos) y malos (zombis). Esta es una invariante en cuanto al género de horror. La variable es que los malos son terriblemente violentos con los buenos (una niña zombi da una veintena de cuchilladas a su madre). En “Dawn of the Dead” explotan la invariante propuesta en la anterior: los zombis desgarran cuerpos, sólo que no llegan a ser una verdadera amenaza ya que son demasiado lentos y tontos; la variable son los nuevos antagonistas: los motociclistas que atentan contra zombis y humanos “buenos”. Humanos luchan contra humanos. Existe la variante que se profundizará en el próximo film: crecimiento del número de los zombis (a nivel iconógrafico es la imagen de los zombis avanzando en el supermercado; a nivel temático los avisos radiales y la construcción dramática de la epidemia).

En “El día…” los zombis ya son legión y dominan la tierra. Suponemos que la variante narrativa trajo consecuencias iconográficas: la campiña en “La noche…”, el shopping en “Dawn of the dead”, el refugio subterráneo en “El día de los muertos”. El desarrollo del tiempo de la serie tuvo como consecuencia el crecimiento de la epidemia zombi; las variantes iconográficas coinciden con este crescendo dramático dentro del tiempo de la serie; el fin de la segunda es un paso más hacia el hangar subterráneo en que se congregan los restos de la humanidad. Al comienzo de “El Día…” los muertos vivientes se desplazan en masa dominando las ruinas de una ciudad. Así mismo, llama la atención que, ante la debilidad de la trama, lo que gane importancia sean estas variantes iconográficas: el desplazamiento de los zombis por la ciudad en ruinas excusa el lento desarrollo del tiempo narrado del último producto del serial.

La variante iconográfica es flexible en el desarrollo de los seriales si entendemos las reglas que éstos proponen; en cuanto a la caracterización de los zombis, la invariante es la propuesta de mostrar tipos que correspondan a determinada clase social, credo, ocupación, etc. La variable son los diferentes tipos que aparecen. En el supermercado de Dawn of the Dead tenemos a un zombi krishna, lujosas damas; en “El día…” un payaso, un jugador de rugby, entre otros. Los zombis son nuestros vecinos, pero vecinos tipo, distanciamiento necesario para la actitud monstruosa de la especie (recordar un cuento de Richard Matheson –el propio Romero admitió haberse inspirado en “Soy Leyenda”- en el que el protagonista descubre que está muerto y descompuesto; el terror es fantástico, no agresivo como el de la saga).

Otra variable temática-iconográfica es la manera en que el zombi destroza a su víctima. La invariante es el encuentro entre la víctima y su verdugo. La variante, los diferentes tipos de muerto vivientes que atacan y la forma de atacar. Los ejemplos son la niña zombi que acuchilla a la madre en “La noche”, la muerte de un motociclista en “Dawn of the dead” por los zombis del supermercado y la del hombre que abre la compuerta en “El día…” y es atacado por una veintena de engendros. Este último alcanza el pico gore de la serie. Sus intestinos son separados y su cuerpo dividido por la cintura de la manera más gráfica y bestial. Del 68’ al 85’, pasando por el 78, el desarrollo de la prótesis imaginaria permitió esta escena.

En este punto nos parece decisivo tener en cuenta el parámetro de consumo. El género terror parece prestarse maquiavélicamente en cuanto al contenido al “comportamiento proppiano” que resalta Calabrese. En el subgénero gore las escenas sangrientas son esperadas y aplaudidas por parte del público; la repetición “consolatoria” es lo que dicta la invariante de introducir estas escenas; lo mismo ocurre con la variable que modifica a las mismas: cuchillos, manos, hachas; un zombi, varios zombis, un payaso zombi, un policía zombi, una niña zombi. Esto corresponde con la idea de Calabrese de “código superior del gusto” (peculiar en este caso).

También en cuento a consumo, en EE.UU y Europa (no tanto en nuestro país, aunque hay algunos negocios que se especializan en clásicos del terror y películas clase B) es una costumbre la reposición cultual de “La noche…”; genera la aglomeración de adolescentes en las salas y podemos prever los gritos mecánicos en las escenas claves. Estos gritos mecánicos son el intercambio entre el producto y el público; “espectáculo dentro del espectáculo” para Calabrese.

Anotamos, refiriéndonos a los seriales en general, la importancia de las otras series en cuanto al prestigio de la que inaugura la saga; el hábito será inducido por el nivel narrativo y temático: las otras series demandarán al novato conocimiento sobre los personajes, lugares y conflictos. Las secuelas de Romero, por la explotación de las mínimas variantes de una simple idea, directa y efectiva, no demandan conocimientos sobre el precedente. Bastó la atmósfera, el “mood” de las escenas, así como los muertos comiendo vivos, para una reacción positiva del público, que en el caso de “La noche…” generó la reposición cultual del film.

Tomamos del inglés a la palabra “mood”, utilizada en la jerga cinéfila americana para referirse a la “atmosfera” o “ánimo” que recorre la película o determinada escena. Creemos que debería ser tomada como un parámetro más de análisis discursivo de los seriales; sería el parámetro que contendría a todos los demás (icónico, narrativo, temático). Muchas de las películas de horror producidas años después de “La noche…” han tratado de alguna manera de alcanzar el “mood” claustrofóbico del filme (Ver “Diabólico”, de Sam Raimi, “Del Crepúsculo al Amanecer” de Robert Rodriguez y cientos de películas clase B de los setenta y ochenta). Al nivel del serial; las dos películas siguientes a “La noche…” no hacen más que ahondar la atmósfera austera y crepuscular de la primera, reforzando todos los elementos icónicos, temáticos y narrativos. La consecuencia es que han perdido claridad narrativa y, el último film, fuerza dramática.

El nivel de diferenciación no alcanza a borrar la sospecha de “molde”, la repetición total de mucho de los modos; sin embargo, toda la repetición tiene una diferenciación relacionada con un escalafón mínimo de variación, pero vital en la saga analizada (de otra manera estaríamos hablando de las mismas películas; remake de “Psicosis”). Depende, entonces, del nivel discursivo que elijamos para emitir el juicio. Las variables temáticas señaladas más arriba bien podrían inclinar la balanza hacia la reproducción con respecto a “La noche…”, ya que en “Dawn of the Dead” se omite parcialmente el modo temático (los muertos son menos peligrosos que los vivos) y en “Day of the Dead” ocurre algo parecido (los vivos están totalmente locos). Vemos que las dos últimas son temáticamente parecidas. Si tomamos el parámetro de atmósfera (“mood”) propuesto, entonces se acerca a una repetición tipo “molde”.

Cuando Calabrese se refiere a los “nudos problemáticos” lo hace resaltando lo anterior, la dialéctica entre identidad y diferencia; el orden de la repetición es la poética que hace posible una unidad en la variedad. De ahí surge la idea de codificación. El sistema de invariantes codificadas, que posee todo serial que se digne de tal, es aprovechado también en los de Romero. Es en el modo temático donde la codificación importante tiene lugar; sabemos desde “La noche…” que la mordida de un muerto no sólo es mortal sino que une a la víctima a la horda de muertos vivientes hambrientos. En “Dawn of the Dead” vemos como el protagonista es mordido por un zombi; ya sabemos que el proceso de transformación va a tener lugar y esto es un elemento dramático que es añadido al tiempo narrado gracias a una codificación de esta sabia invariante del tiempo de la serie (teniendo en cuenta la trasformación del hermano de Bárbara y de los otros humanos en “La noche…”). Al recortarla del film inaugural e introducirla en otros personajes en diferentes situaciones (“Dawn of…”: John, el piloto, se transforma lentamente mientras Rhodes y Sarah observan), se transforma en una variable independiente, que nos hace comprender lo que va a ocurrir y, por lo tanto, sumergirnos dramáticamente en la película. En la saga zombi de Romero no hay codificaciones tan efectivas (ni exageradas) como las existentes en algunos films tan recientes; algunas tienen el carisma de la cita (Eco); el agua ondulando en el vaso de Jurassic Park, el agua ondulando en una huella de dinosaurio en “El mundo perdido”. Rescatamos una codificación neta en la visualización de un película reciente “Sexto Sentido”; es gracias a esta codificación cómo el espectador descubre que el personaje está ante la presencia de seres fantasmales. La temperatura de la habitación baja y se exhala aire helado, ergo, hay un fantasma. El procedimiento es el mismo que el descripto arriba; una invariante codificada (por un sabio recalco narrativo) es repetida y se convierte en una variable independiente, que nos facilita la comprensión de la estratagema. Podrá ser usada en futuros seriales de la película citada.

Nos detuvimos en la codificación ya que nos pareció lo más importante en los seriales; el meollo que genera la devoción del consumidor ante la continuación.

Entonces, confirmamos con Calabrese la fuerza policéntrica neobarroca, que resuelve en nuestro serial la suerte de casi imperceptibles diferencias (o de perceptibles invariantes) mediante la desvinculación mínima de un texto audiovisual –“La noche de los muertos vivientes”- que se acomoda en las secuelas según la conveniencia y el efecto a obtener sobre el espectador.

Y es en este punto dónde podemos volver a Pezzella, teniendo en cuenta las consecuencias de la codificación en el gusto popular (Calabrese: “códigos superiores del gusto (…) estabilizados como comportamientos en el saber colectivo”)

***

Los personajes de “La noche…” miran absortos el noticiero de emergencia en el que notifican la plaga que amenaza al país; los muertos resucitan y se alimentan de la carne de los vivos. “Dawn of the dead” comienza con el caos transferido a una estudio televisivo donde se trasmite el noticiero que informa la suerte que corre el país. Cómo resaltaba Pezzella, la sensación de peligro inminente y el estado de emergencia es en este caso real y si la descontextualizamos podría tener consecuencias parecidas a la broma de Welles. Sin embargo, nosotros miramos cómodos desde nuestras butacas o sofás. ¿Hay alguna diferencia entre la recepción de un telediario real y éste que vemos en el film? Sólo el contexto; la simultaneidad está rota en la proyección y las ropas no coinciden con las actuales. Aquí vemos como la confusión que remarca Pezzella entre lo verdadero y falso tiene consecuencia en la trama del film: los personajes sí se desesperan porque el informativo es simultáneo a la acción dramática en la que viven.

Sin embargo, en la construcción verosímil del informativo por parte de Romero (en “La noche…) vemos a un periodista hablando sobre la catástrofe pero no hay imágenes que representen el “en directo” de la masacre que realizan los zombis. Obviamente, las facilidades técnicas no eran las mismas en 1968 y el film no era de ciencia ficción como para proponer el verosímil de unidades de video trasmitiendo al instante desde el lugar del siniestro.

Si la catástrofe fuera real y ocurriera ahora, las cámaras correrían a obtener los planos que Romero creó en el ámbito de la ficción en 1968 y que posteriormente fueron reproducidos o moldeados por cientos de filmes de caracteres violentos y “gore” (los despedazamientos, descuartizamientos, etc), así como por el propio Romero en los seriales.

No estamos diciendo que los camarógrafos de todo el mundo sean fanáticos de las películas de horror, sino que éstas han sabido acostumbrar al sensorium humano a la profusión de imágenes que son tomadas como “reales” sin chistar (telediarios, programas de salvamentos y etc). Esta sangre derramada, estos detalles revelados; ¿no son soportados sólo en cuanto, al ser grabados o filmados y estar evidentemente distanciados de nosotros, podrían no ser reales?

No se trata de ser deterministas en cuanto al asunto anterior; la hipótesis intenta subrayar la importancia que tiene lo ficticio sobre la realidad; y cómo ésta se ha desdibujado con la intersección de la técnica audiovisual y el imaginario cinematográfico.

Por último, advertiremos que la profusión actual de fotos en internet, así como los noticieros y revistas con imágenes sensacionalistas, imponen el problema ético al que se refiere Pezzella: la técnica; ¿no ha degenerado?

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Texto en colaboración: Gabriel Quiroga / Mariana Fernández / Adrián Fares

1 “Un arte de la modernidad”, Pezzela, pág 3.

2 Pezzella, pág 5.

3 Pezzella, pág 3.

4 Introducción de Douglas E. Winter a la selección de cuentos “Escalofríos”, pág 22, Grijalbo 1989.

La verdad parcial

Se puede relacionar la útil y necesaria verdad parcial que propuso el filósofo Hans Vaihinger (discípulo de Kant), la katharsis de Aristóteles y las revelaciones que ofrecen algunos momentos de las obras artísticas.

También para los propósitos de la creación, es necesario sacar a luz una verdad parcial o construcción útil, una imagen mental que tiene el germen de la futura obra pero también el de nuestro supuesto genio. Vaihinger llama a estas construcciones parciales ficciones. El psicólogo Alfred Adler se basa en este concepto para crear su particular teoría de la personalidad.

Tal vez a esta verdad parcial, de la que partimos para crear, la podemos encontrar como observadores sólo en algún momento de la obra terminada, alimentada por el proceso de construcción. Tal vez la creación no sea más que el procedimiento que sirve para mostrar en algún punto esta verdad parcial que encontramos en una eufórica visión (sí, visión). En el cine, por ejemplo, una secuencia, como la cámara frente a la ventana de la habitación en que un músico enclaustrado le da duro a la guitarra en Last Days (la película de Gus Van Sant), es un buen ejemplo de expulsión de significados. A la vez es todo, y a la vez, nada. Una secuencia central.

Hans Vaihinger ejemplifica las verdades parciales a través de los conceptos científicos de ondas electromagnéticas, de protones y electrones y otras creaciones útiles jamás demostradas, pero que sirvieron como puentes a los científicos para encontrar mejores verdades.

Me gustan las películas, o los libros o las pinturas, que son grandes o pequeñas verdades parciales. Las demás puedo disfrutarlas, pero no me hacen falta. La verdad parcial nunca deja de lado la belleza.

A. F.

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