Artículo en la Revista de Cine L’ Ecran Fantastique sobre mis dos próximas películas.

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https://ecranfantastique.fr/view_post.php?id=34640

Ilustración para Gualicho de Diego Simone. Al final, el afiche creado con el ilustrador Sebastián Cabrol.

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Dice la nota en la revista de cine francesa L´ Ecran Fantastique:

Dos películas de un director Argentino, autor de la inmortalidad y del tiempo.

Dos películas de terror argentinas en preparación: Gualicho y Mr. Time.

El cineasta argentino Adrián Gastón Fares prepara dos películas de género, Gualicho y Mr. Time. La primera presenta al Gualicho, un espíritu malvado temido por los grupos indígenas, Mapuches y Tehuelches, del sur de la Argentina y de Chile…

English:

Two films by an Argentine director, autour about immortality and time.

“Two Argentine horror films in preparation: Gualicho and Mr. Time.

Argentine filmmaker Adrián Gastón Fares prepares two genre films, Gualicho and Mr. Time. The first one presents the Gualicho, an evil spirit feared by the indigenous groups, Mapuches and Tehuelches, from the south of Argentina and Chile …” And then delves into Mr. Time.

Aquí el texto completo en francés:

Deux films d’un réalisateur argentin autour de l’immortalité et du temps.

Deux films d’horreur argentins en préparation : WALICHU et Mr. TIME….

Le cinéaste argentin Gaston Adrián Fares prépare deux films de genre, “Walichu “et “Mr. Time”. Le premier met en scène le Gualicho, esprit mauvais redouté des groupes indigènes, les Mapuches et Tehuelches, dans le sud de l’Argentine et du Chili. Nico Onetti, réalisateur, scénariste et producteur de “What the Watters Left Behind”, en est le producteur exécutif. Dans une maison de campagne, une famille découvre que soudainement, la mort n’existe pas. Les poules ne meurent pas, ni les gens. Lorsque de l’un des frères décède, les autres commencent donc à se tuer mutuellement. Pour eux, c’est un jeu qu’ils pratiquent en cachette de leurs parents. Quand le dénommé Edward se perd sur la route, il trouve dadite ferme habitée par Maria et ses trois jeunes frères et sœurs. Ensemble, ils vont lui montrer qu’il n’y a pas de frontière entre la vie et la mort, et que cette dernière peut être un jeu vicieux. Dans le second opus, situé dans les années 90, le héros et ses amis vont découvrir ce qui se passe dans leur école hantée en suivant Ismael, le fantôme d’un petit garçon dont le corps est entièrement formé par une armée de papillons. Ismael les guidera à travers le labyrinthe du temps que cette école est devenue. Ils trouveront bientôt qu’il n’y a pas d’échappatoire des mains d’une entité connue sous le nom de Mr. Temps. Cette entité à l’apparence monstrueuse peut contrôler le temps selon sa propre volonté. Mais il faut se méfier : l’on peut y perdre un doigt car, dans cette histoire, les mains du temps sont réelles.

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Entre nosotros

Este es un cortometraje que hicimos a fines del 2015 con compañeros de un curso del Centro Cultural Rojas: Los Cerdos Suicidas. Con algunas consignas difíciles, como que no hubiera diálogos, dos personajes y una locación. Diego García fue el profesor. Nos mandó a ver una obra de Kartun, Terrenal, García.

El corto trata de una pareja que decide romper la monotonía con un juego peligroso.

Entre nosotros Still:

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La pasamos muy bien con el equipo técnico Florencia, Manuel, Valeria, Guillermo, Gabriel y excelentes actores como Valeria Perez-Fuchs. De eso se trata el cine, de rodar…

Y uno va aprendiendo así, en vez de hacer trámites: uno aprende a filmar. Aprenden los directores de fotografía, aprenden los actores, aprenden los directores de arte, los productores independientes, los directores, los guionistas, los camarógrafos, los editores, todos. Aprendemos. Hacemos.

Tal vez Entre nosotros no deje de ser un ejercicio, pero para mí tiene valor. Además fue grabado en un momento muy difícil de mi vida.

Lo estreno aquí en El Sabañón para que puedan verlo.

PD: Kong se está encargando de la nominación de este blog a los Liebster Awards. Agradezco la nominación a https://braindumblogic.wordpress.com/

 

Adrián

Mr. Time

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Bueno, aquí presento Mr. Time. Es otra de las películas que se vienen y que voy a dirigir. Digo que se viene porque ya hay interesados en producirla.

Una vez terminado el guión cinematográfico que escribí, como el de Gualicho, por decisión propia (¿existirá algún productor argentino que encargue una historia?) luego trabajé con Santiago Caruso con el boceto de caracterización de personajes que desarrollé en mis anotadores.

También Sebastián Asato hizo otras ilustraciones (diseño de personajes) que son geniales y que ya se verán.

Para este diseño, diariamente intercambiamos mensajes de audio con Santiago Caruso para llegar a reflejar el universo del largometraje. Mr. Time es otra aventura en el género fantástico como Gualicho (no me quedó otra que traducirla al inglés como Walichu). Pero distinta.

¿Qué puedo decir de una historia que me mueve tanto? Que hable el afiche, que hablen los personajes, que empiece a hablar la historia, que los personajes golpeen las puertas, como hicieron conmigo, para expresar lo que quieren contar.

Más información:

El tagline se le ocurrió a mi hermana (You can´t get away from the hand of), Romina Fares. El diseño gráfico corrió por cuenta de Geiko Paol.

El ilustrador de Gualicho, Sebastián Cabrol, me comentó que no se dedicó al diseño gráfico porque podía estar una vida eligiendo una tipografía. Yo lo mismo.

Primera nota accesoria:

También quería contarles que hay posibilidades de que tanto Mr. Time como Gualicho se conviertan en novelas gráficas además de ser películas. Tal vez esté haciendo ciencia ficción adelantando esta noticia, lo que le va a más a  Kong que a mí. Pero no tanto, digo lo que oí. Aunque no soy bueno oyendo.

Segunda nota accesoria:

Para llegar a hacer cine y a escribir, primero tuve que tener en claro lo que era el cine y lo que era la literatura para mí, y cuando escribo, digamos, trato de que el lenguaje sea lo que demanda ese soporte, ese arte, por más que mi narrativa siempre va a tener una impronta fuerte en lo visual y en los incidentes (Aristóteles lo recomienda en su Poética, qué le vamos a hacer).

El cine lo pienso como cine, es otra cosa, no podría escribir por ejemplo la novela de Gualicho, está pensada para cine. El ritmo, la estructura, las líneas visuales (como las que vio en el guión el único director de arte que lo leyó hasta el momento, el talentoso Sebastián Sabas)

Otra cosa es la novela gráfica.

Mr. Time, en cambio, tal vez sí pueda reescribirla como novela. Me pregunto. ¿Por qué? ¿Me dejé enviciar o algo así?

Y me doy cuenta que tal vez sea porque uno de los temas es el tiempo, pero también es una historia de terror dura, sin dejar de lado el humor, que lo hay y mucho. Y también tiene un universo (en inglés le dicen furnished world, es una frase buena para vender, parece) y un universo da para todo, como habrán notado en el transcurso de sus vidas en este que estamos compartiendo.

Pero bueno, Mr. Time y Gualicho (Walichu) coinciden solamente en el género. Que no tengo prejuicios en declarar: terror, drama, suspenso (thriller)

Nos vemos en el 2018. O antes!

Saludos!

Adrián Gastón Fares

 

Kong 20

Querido Von Kong,

No sonó ningún teléfono. Mejor, porque me hubiera asustado.

La que siempre llamaba es mi tía abuela, que ya no está, se fue. Lo sentiste y me viste en ese lugar donde nadie quiere estar.

Al principio me resultó fácil de asimilar pero a la vez es raro, uno debería considerar su edad avanzada, pero es una voz menos en la familia, quizás la más potente que teníamos, nosotros que somos tan pocos, y voy a extrañar para siempre ese dialecto italiano ¿calabrés?

Ya no lo volveré a escuchar.

El timbre de mi teléfono, al que ella llamaba casi todos los días, se cambió solo. Ahora son unas campanadas de una iglesia. O mejor dicho, un teléfono antiguo. No me queda claro.

Fui al cementerio de Avellaneda a despedir sus restos. Esas cosas que parecen medio ilusorias y que son ficciones viejas de madera y cemento.

Ayer, se puede decir que otra vez estuve en el mismo lugar. 

Leo me invitó a un screening en un cine de la película en la que trabajó como supervisor de edición. No era otra que El origen de la tristeza, basada en la novela homónima de Pablo Ramos. Había leído la novela así que más o menos sabía lo que me esperaba. El narrador solía merodear el cementerio de Avellaneda con sus amigos.

La película me sorprendió. Pude ver el cementerio desde arriba. Era mi paseo de fin de semana de chico. Mis padres me llevaban de Lanús a la cripta familiar. Después íbamos a una plaza cercana a jugar con mi hermana. 

Las imágenes de Avellaneda son únicas, muy bellas. Nunca vi algo así  en cine del conurbano. No sabía que había un viñedo escondido por ahí, en la parte más salvaje del partido. La voz en off (Voice Over) de Ramos gana potencia hacia el final de la película.

Antes de que la pasaran, Ramos tomó un mantel del lugar, se lo puso encima y empezó a dar bendiciones a todos, como si fuera un acólito de la cinematografía que viniera a bendecir a los técnicos.

Así que ver el cementerio en pantalla grande, grabado desde un drone, me gustó. Quién diría.

Estoy más viejo, Kong, es un poco desconcertante. Hasta hace unos años yo nunca lloraba pero me he vuelto una persona más sensible, supongo que serán los años.

Me decís que no volviste a ver a Taka. Pero que un ejército de gastrópodos atacó Riviera con gases alucinógenos. Mencionás a tu ex compañera así que supongo que seguís pensando en ella.

Todo cuesta mucho en este presente, y vivimos muchas tensiones con Leo por el tema de la película.

Nunca entendí a mi país, que será el tuyo en el futuro. Y tengo la terrorífica sensación de que el país se lleva puesto a varios. De que, más allá de partidos políticos y otras yerbas, es Argentina, y los argentinos, los que de alguna manera somos peligrosos para nosotros mismos y el prójimo. Hay, y hubo, gente muy buena con un corazón enorme. Pero este país, que insufla aires de grandeza que luego no pueden ser satisfechos, donde más bien soplan vientos que te pueden apagar el fuego para el asado, también hace que a las personas les salgan garras.

De cualquier modo, culpar al país tal vez sea fácil, y no ver nuestros descuidos y nuestras ambiciones, no tanto. Y después de todo, estoy seguro que hay otros países que matan más rápido y sin tantas vueltas. La Argentina es medio perversa, tiene otras maneras de hacerlo, por algo es un país triste, y quizás la tristeza es lo que nos define.

Creo que Argentina vende, y trató de vender todo este tiempo desde que yo vine al mundo, algo que no es. Nos ilusiona como un padre que cuenta historias de unas batallas inexistentes que nunca luchó.

Por algo siempre empiezan a contar las historias con el padre en las biografías. El padre es el modelo al que después copian las instituciones.

Leyendo una de Balzac, la cronista dice que su padre era capaz de tronchar a una perdiz, al plato y a la mesa a la vez, y que tal vez esa brutalidad influyó sobre el joven escritor. Un ejemplo, nomás.

Pero sigamos derrapando sobre Argentina. Ahí está el problema. No tanto de que seamos un país triste, esas cosas se pueden cambiar, sino que somos un país de cuenteros. Anotarse en esas ficciones, como anotarse en la vida, conlleva unos cuantos desastres.

Hay cosas que me resuenan.

Está bastante mal que yo tenga que seguir con los mismos audífonos de hace siete años. Mi fonoaudióloga, Magalí, pidió la renovación hace casi cuatro años porque mi pérdida de audición demandaba la máxima potencia de los mismos. La tecnología avanzó. Mi obra social no aceptó pagarme las prótesis, anduve dando miles de vueltas y todavía no los pude conseguir. Los nuevos se conectan por Bluetooth al celular y por Wifi entre ellos, así que se regulan según el ambiente de manera automática. Los dolores de estómago que me agarraban al principio, cuando los médicos se dieron cuenta de que las puntas de mis audífonos no eran las adecuadas, y las cambiaron por unas nuevas, que tapan mejor mis canales auditivos, eran terribles. Con el tiempo me adapté, pero el otro día que vi Blade Runner 2049 estuve un rato largo más sordo de un oído. La música es demasiado potente en esa película. Creo que cada vez que estoy en entornos ruidosos, como debe pasarle a cualquiera, sufro pequeños traumas acústicos.

Tal vez el futuro cercano que pinta esa película no sea una predicción acertada. Lo vintage, digo, vos sabrás. Como pude comprobar en las filas para pagar los servicios, muchos leen a una tal Marie Kondo, así que es muy probable que la gente termine tirando todas sus pertenencias, con eso los teclados antiguos, que aparecen bastante en la película, y abandonen la idea de reciclar.

Sigo con lo mío. Lo más espectacular de tener audífonos no fue escuchar mejor a los demás. No. Lo mejor fue empezar a escuchar bien mi voz por primera vez en mi vida. Todo cambia con eso, uno se vuelve más seguro, porque si no hablaba demasiado bajo para los demás y para mí. Además siempre noté que los demás no se dirigían a mí en situaciones grupales antes, y ahora sí. Los signos más notables del paso del tiempo que tengo son unas arrugas en mi frente. Sé que es por apretar el entrecejo para tratar de escuchar.

No sé dónde terminará esta historia de mi pérdida de audición.

Chabrol dice que Buñuel exageraba la suya para acentuar su originalidad. No es mi caso, Kong (y tampoco creo que haya sido el de Buñuel, la verdad)

Tuve que ponerme muy firme con el mundo para explicar mi hipoacusia, lo que significa para mí y las cosas que me pasan. Pero primero tuve que ponerme firme conmigo mismo, enfrentarme.

Más allá de estas cavilaciones más o menos desafortunadas, estoy todos los días trabajando en la película por la que ganamos el premio, nos toca hacer un nuevo afiche, entre otras cosas, para presentar en un mercado. Y también estoy escribiendo otro guion.

Dicen que el que no llora no mamá. Así que lloremos un poco, Kong.

Te saluda desde este vertiginoso presente,

Adrián

 

Entrevista para Revista Pazcana.

Agradezco a Carolina de Revista Pazcana, Mujer Pazcana, que me hizo algunas preguntas sobre mi trabajo. Aquí pueden leer las respuestas.

“Mi creatividad viene de haber afrontado situaciones más o menos difíciles en la vida y también viene de una dicha que llevo dentro, que se nota cuando creo. Esos opuestos se sacan chispas”. Adrián Gastón Fares

Pueden leerla completa en el link siguiente:

https://revistapazcana.com/2017/09/22/adrian-gaston-fares-dirige-gualicho-ganador-del-festival-blood-window-en-argentina/

Foto Entrevista Adrián Gastón Fares Revista Pazcana.jpg

Kong 18

Estimado Kong,

No te puedo creer lo del gorila y el tipo de cara larga. Y Taka con ellos, encima.

Tus aventuras no tienen punto en común con las mías. Aunque mis aventuras creativas son gestas con principio, desarrollo y desenlace no tiene sentido que te las cuente si vos andás con No-seres de aquí para allá.

Recibí mensajes cifrados de una comunidad oculta en el Amazonas. Viví coincidencias de todo tipo. Una vez me crucé con una bruja. Otra tuve una precognición. Bah, un sueño precognitivo. No le hice caso al sueño, porque no sabía que eso iba a ocurrir el mismo día y bueno, no se dio lo que se tenía que haber dado. Algo amoroso. ¿Qué es el amor? Baby, don´t hurt me, don´t hurt me, no more. Perdón por este exabrupto.

En Elortis, una de mis novelas, esbocé una teoría del color, una especie de tesis, donde sostenía que los mantos de color púrpura tenían el poder que simbolizaban, como puede leerse en tantas narraciones antiguas, porque estaban teñidos con la secreción hiperbranquial de un caracol de mar. El gastrópodo marino Murex brandaris. Eso está en la segunda parte de la novela. Me pregunto si alguien la habrá leído. No me preocupé por buscarle editor.

Rastreé en los textos jónicos las huellas de este tinte. Pensé que por ser alucinógeno favorecía la clarividencia. En realidad, no me tomé en serio el tema, si no que se lo endilgué al personaje de la novela, una especie de novela romántica cómica.

Pero me fascinan los colores. Como estoy ansioso por filmar me propuse hacer un ejercicio con tus mensajes. Vamos a hacer una pequeña propuesta estética, como si tu historia fuera una película. Feature, como le dicen los de arriba.

Acá le decimos película o largometraje, pero existen los largometrajes de ficción y los documentales. En cambio los de arriba dicen Feature y con eso se refieren a una película de ficción. Es más simple… A ver, vamos.

Imagino tu futuro como verde, amarillo y violeta. Los exteriores tirando a verde como esa película de Alfonso Cuarón (Children of men o Niños del hombre). Te veo en planos contrapicados, para acentuar tu trabajo de control sobre los No-seres, pero también en picados para aplastarte contra el piso como en el momento de esa caída moral que tuviste en el hospital de día.

Con Taka te imagino con teleobjetivos al principio para que estés pegado a ella, como el dúo que eran. Después, mientras se fueron distanciando, un gran angular sería lo adecuado para que los dos se pierdan un poco en el plano.

La composición sería desbalanceada en tu crisis, en ese período oscuro en el que fumabas en la terraza repleta de plantas exóticas en el hospital de día, para hacerse más balanceada en el presente –como en las primeras aventuras que me contaste, tus primeros mensajes–.

Tu historia es literalmente brillante, así que usaríamos en iluminación un ratio no tan contrastado, tirando a lo luminoso, más que a las sombras que están adentro tuyo y de los No-seres.

¿El nivel de saturación? Medio. Aunque tu futuro lo veo un poco saturado para ser sincero.

La música serían acordes simples en sintetizadores. Aunque varios violines juntos no vendrían mal. Fa menor. Mi menor. La menor. Sol? Tu historia se está desarrollando y no puedo hacer una propuesta estética completa ahora, Kong, mis disculpas anticipadas por este texto dislocado.

Grabaríamos con una Alexa y la resolución sería 5k por lo menos. El formato sería anamórfico y la relación de aspecto 2.35. 1.  Hay muchas cosas para mostrar, Buenos Aires no es la misma, hay más verde, drones y No-seres que vuelan calculo, así que hay que aprovechar al máximo la pantalla.

Calculo que en tu futuro ya los píxeles habrán sido reemplazados por algo más homogéneo. Supongo que en tu época las pantallas son de grafeno, volátiles, transparentes y flexibles, así que no habrá manera de diferenciar una pantalla de lo que no lo es. Ese punto de giro, como les gusta decir a los guionistas, de la princesa Leia apareciendo en un holograma para lanzar a Luke a la acción en tu futuro está en todos lados.

Para mí que en el tiempo en que me escribís andan por ahí tratando de ver qué es real y que no. Calculo que habrá algún control, reglas: por ejemplo ponerle alguna marca para que el peatón pueda diferenciar entre lo que es una publicidad de una ama de casa en la calle limpiando el piso con un producto especial y una vecina real manguereando el piso. Pero las amas de casa y los amos de casa habrán sido reemplazados por No-seres para el bien de las mujeres y los hombres. Así que mis opiniones tal vez sean erróneas. Por lo menos en cuanto se refiere al contenido de las publicidades.

Y aquí una pregunta. ¿Hay niñeras No-seres? ¿Los padres del futuro dejan a sus vástagos en manos de las impresiones de Riviera?

Ahora bien, ¿cuál sería el plano emblemático? Creo que primero falta la toma de establecimiento para mostrar tu barrio, que bien puede ser Constitución, una Constitución de neón y vegetación profusa, como un suburbio, porque en tu futuro, a pesar de las predicciones, me parece que hay menos gente y quizá los edificios que no se usan fueron derribados para construir espacios verdes. Ese entonces sería el plano de establecimiento.

¿Y el emblemático? Prosigamos.

Tal vez, vos, el Inspector Von Kong, tomando un helado fluorescente, con esa ambientación de hotel subtropical, onda Cuba, que es rara en Buenos Aires, pero que sí existe en Colombia. El último es un país con lugares más alegres que el nuestro. Supongo que Buenos Aires en el futuro será más subtropical y con suerte tendremos el clima de Antioquia. Y esos hoteles con piletas templadas no me vendrían nada mal. Recuerdos del año pasado, en fin.

¿Pero esa sería la toma emblemática? No sé. Tal vez vos frente al hombre-cucha. Taka en la costa frente a los No-seres que eran unas sirenas no me convence. Creo que la mejor sería vos con la impresora vieja, la que incautaste al hermano del niño en la historia del hombre-cucha, una impresora grande, de las primeras de Riviera.

¡Y un No-ser realmente espantoso y amenazante a tus espaldas!

Para esto es clave el vestuario, y te imagino con un saco campera con las solapas del cuello levantadas, alto, imponente, como si a la vez fueras un No-ser y por eso te hayas enganchado tanto con Taka. Perdón, querido Kong, si repito un nombre que tal vez te molesta a estas alturas.

O vos frente al río, con esa almeja gigante, y el inspector Paulo a tu lado. Las fuerzas se han alineado, los enemigos también, tu historia se fue conformando de alguna manera a través de estos mensajes. La plasticidad que inyecta el tiempo al espacio es la misma en el futuro que en mi presente. Las cosas cambian, las personas también. ¿O es el espacio el que cambia y por esa transformación inherente a la cosa en sí existe el tiempo?

No me olvido de uno de los mensajes que me mandaste donde relatás la casa de un empresario de cine, un tipo que creó a unos caballitos diminutos que corren por la alfombra. De las imágenes que me mandaste esa quizá sea la que más me gusta.

Usaríamos OTS, planos Over-the-shoulder dirían en el norte, para enfatizar la relación entre Von Kong y los No-seres. Dependiendo del No-ser que enfrentes y siguiendo la regla de Hitchcock, que dice que el objeto debe ser tan grande en el plano como su importancia en la historia, te daría más o menos espacio en la pantalla en relación a tus contrincantes.

Los planos los diré en inglés porque así los aprendí. Un médium-close-up para mostrar tus reacciones frente a los No-seres.

Close-up sólo, a diferencia del Rey Arturo de Guy Ritchie, donde se usan mal, para mostrar tu sobrecogimiento ante los No-seres que tenés que inspeccionar y catalogar. El típico del asombro. Aunque tal vez esté mal porque a estas alturas ya no te asombren.

Medium-shot para mostrar tu relación con tu entorno, con tu oficina que está repleta de viejas impresoras Riviera obsoletas, de partes de No-seres en frascos de mermelada como esos recuerdos de extraterrestres (dejemos esta frase por qué no) que venden en el Uritorco.

Plano americano para mostrar tu relación con otros. Si bien esto no es un western, y el plano americano surgió de este género, tu enfrentamiento con No-seres amerita alguno de estos planos.

Planos generales (Long-shots, volvamos al inglés) para tomas emblemáticas de la ciudad y de vos como un estandarte, casi un héroe, enfrentándote a las creaciones desquiciadas de ciudadanos poco ilustres pero inspirados. En tu futuro las viejitas ya no hilan amigurumi, o esos muñecos de lana, entrelazan moléculas para parir No-seres, crean monstruos más o menos legales o no, según como se comporten o cómo han sido pensados.

Para el sistema de imágenes usaremos distintos lentes, eso que te decía de la distancia focal, para afianzar esta unión con Taka al principio y resaltar cómo te vas quedando solo, como salís del pozo con tu voluntad, y vas apartándote, sin querer, y agrandándote en el plano Kong.

Ves como una propuesta estética puede ser también una especie de libro de autoayuda. La estructura consabida de un guión, esos libros que te dicen cómo contar una historia, donde poner el punto de giro, cómo las subtramas se relacionan con el tema, y con la historia principal, son más aplicables a la psicología que a la creación de una obra audiovisual.

Me imagino que en tu futuro ya no usarán lentes, filmarán todo con un gran angular y después irán recortando de la imagen lo que más les gusta. O ya las películas serán hechas en una computadora con actores en 3D. O directamente pensadas y trasladas a un soporte que se amolde a los pensamientos del director. Qué glorioso. Pero qué solitario también. Gran parte del trabajo de hacer una película es seleccionar a la gente con la que vas a trabajar. Si en el futuro ese paso no existe, ¿qué seleccionarán? ¿El horario del día en que grabar las ensoñaciones que serán los filmes? Tal vez exista el anti-doping para directores. Y estos elijan la comida adecuada para que sus creaciones sean exitosas (un buen chocolate negro por ejemplo podría afianzar la trama) Pero también usarán drogas de todo tipo para crearlas y bueno, no todas serán legales, ni todo estará permitido. La ficción será alocada o un enigma. Ya no habrá distinción entre el consiente y el subconsciente. Stop. Me fui por las ramas.

Pero Kong no es una película, son estas cartas, estos mensajes, y más que nada me alegra saber que en tu futuro estás persiguiendo criaturas, que saliste del agujero donde vos mismo te habías metido por un apego excesivo.

Y vuelvo al principio, para Elortis busqué en fuentes jónicas, pero cada vez que leía un libro occidental lo contrastaba con otro oriental más antiguo y me daban ganas de llorar. Si mal no recuerdo para muchos académicos la historia de la mente comienza en el siglo XI antes de Cristo. Pero no, ya antes había cosas maravillosas.

Los textos taoístas, lo sin forma, el simple y complejo yin y yang, llevarían toda una vida y algo más para estudiarlos.

Y sin embargo, occidente se la cree un poco, es así.

Me están quedando pocas pilas en los audífonos. La grabación, una chica española, me dice Batería Baja.

La seguimos,

Adrián

Gualicho ganó el premio Ópera Prima Largometraje de Ficción Blood Window 2017.

No suelo usar este blog para contarles las aventuras de mi trabajo en el cine. Pero esta es para contar.

Gualicho, la película que escribí y que voy a dirigir, mi ópera prima de largometraje de ficción (ya que dirigí el documental Mundo tributo) en la que vengo trabajando hace más de diez años, ganó el premio de Ópera Prima Largometraje de Ficción Blood Window 2017 del INCAA (el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales Argentino).

Fueron sólo dos los proyectos de largometraje argentinos seleccionados para que se produzcan.

Nada menos que con este Jurado Internacional:

El jurado está integrado por prestigiosos referentes internacionales del cine fantástico: José Luis Rebordinos (Festival de San Sebastián), Ángel Sala, (Festival de Sitges), François-Pier Pélinard-Lambert(Séries Mania), John Hopewell (Variety), Luciano Sovena (Roma Lazio Film Commission) y Vicente Canale (Film Factory), quienes seleccionaron a los ganadores.

Así, Gualicho, el proyecto en que vengo trabajando hace tanto, con el aporte en producción, entre otras cosas, de mi camarada Leo Rosales, acaba de dar un paso único.

Felicitaciones a los que se fueron sumando al equipo, Jimena Repetto, Diego Simone, y la productora Pamela Livia Delgado, entre otros.

Más de siete veces reescribí el guión, sondeé en los actores, hice la sinopsis, la propuesta estética, la general, la visión del director, el story-line, entre otros documentos requeridos en estos concursos. Seleccioné directores de arte, músicos, diseñadores de producción y directores de fotografía e intercambiamos miles de audios de WhatsApp, cafés, cervezas y reuniones con el productor Leo Rosales.

Mientras estaba en Colombia en Octubre del año pasado, en Antioquia y Medellín, seleccionado por otro guión que escribí, el de Las órdenes, mandaba fotografías de los colores y el arte al productor para ir armando la carpeta de Gualicho.

Me gustaría que puedan leer la propuesta general para que conozcan más sobre Gualicho, pero ya llegará el momento.

Me metí de lleno en la película para que la confeccioné un guión técnico además de literario, una lista de efectos, de locaciones y un storyboard.

No saben lo que es Gualicho, pero les prometo que van a saltar de la silla y querer un poco más al cine latinoamericano, argentino; al cine fantástico en general.

Por ahora les dejo este link con la noticia del premio que recibimos, que va a ser posible que la película se ruede:

http://www.incaa.gob.ar/noticias/ya-estan-los-ganadores-del-concurso-de-cine-fantastico-blood-window-2017

http://www.bloodwindow.com/novedades/aqui-los-ganadores-del-concurso-de-cine-fantastico-argentino-blood-window-2017/

 

Saludos a los que me leen.

Adrián Gastón Fares

 

La ficción del Asperger

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Hans Asperger era un psiquiatra y pediatra austríaco que en 1943 describió el síndrome que ahora lleva su apellido para describir a individuos con personalidad asocial. De ahí en adelante, muchas personas con patologías similares al Asperger se han autocalificado a sí mismas con el síndrome o fueron diagnosticadas a mansalva con el mismo por psiquiatras. La falta de empatía es uno de los síntomas del Asperger, así como la ritualización de tareas que no tienen sentido.

El Asperger es un peligro para los sugestivos. Internet está lleno de sitios con personas que se auto diagnostican como asperger. Hasta se consigue el test para que cualquiera pueda ponerse a prueba. En Buenos Aires hay especialistas en el síndrome como el doctor Víctor Ruggieri o Nora Grañana, cuyos pacientes son niños con diversos niveles de autismo.

La memoria eidética (o memoria absoluta, tal vez como la de Funes el memorioso), la sensibilidad a la luz, al tacto, a la visión, suelen relacionarse con el Asperger. No voy a entrar en la descripción de los síntomas porque hay mucho material en Internet, incluso un libro muy interesante (PERCEPCION SENSORIAL EN EL AUTISMO Y SINDROME DE ASPERGER, de Olga Bogdashina) que raya el ocultismo. En este libro, se describe al Asperger, como una persona que no se asombra con ilusiones visuales (no las percibe), nota rápidamente cambios de temperatura en los ambientes, no reconoce un entorno familiar si lo mira desde otra perspectiva, se molesta fácilmente en lugares ruidosos, si habla más de una persona no entiende porque no logra filtrar los sonidos, no distingue los estímulos táctiles de diferente intensidad, hipersensibilidad a los ruidos y a los olores, alergias, cierta torpeza y rigidez de movimientos,  fascinación con ciertas luces y sonidos.

En fin, según Bogdashina, la persona con Asperger tiene una percepción sensorial hiperdesarrolada y para eso crea mecanismos defensivos contra la misma, que pueden llegar a la sordera o ceguera. En este caso sería estimulante compararlo con el documental de Werner Herzog “Land of Silence and Darkness”. Tampoco se trata de desprestigiar el trabajo de la lingüista (Bogdashina), cuyos hijos con diferentes niveles de autismo la llevaron, entre otras cosas, a investigar mucho sobre el tema.

También un asperger ignora el doble sentido de frases y chistes. Algunos tienen sinestesia, asocian colores a los sonidos, o huelen olores que no existen. O prosopagnosia, tardan en reconocer las caras de sus allegados.

Vamos a seguir la corriente y formular una teoría descabellada.

Podríamos decir que Stan Lee, uno de los fundadores de Marvel, posee el síndrome porque no se ha sacado en su vida los anteojos oscuros para filtrar la luz, por lo que parece ser hipersensible. De ahí, podemos pensar que la creación de superhéroes, personas con diferentes capacidades a las normales, son una consecuencia de la existencia del síndrome en el creador de Hulk y X-men.

En la literatura, la descripción que hace Bertrand Russell en su autobiografía de su amigo Joseph Conrad podría ser la de un Asperger.

Hay películas que abordan directamente el tema como Crazy in love, bastante mala, otras más memorables como Rain Man o la animada Mary and Max. Y para volver a los superhéroes y a Marvel, está Guardianes de la Galaxia, donde los personajes no entienden los chistes con doble sentido y, si la miramos con el filtro del Asperger, toda la película parece tener referencias al síndrome. Ni hablar de la tan mencionada afiliación al Asperger del personaje Sheldon, de The big bang theory, cita fácil de algunos psiquiatras. Y hasta podríamos decir que también el protagonista autodestructivo y visionario de la primera temporada de True detective es otro ejemplo.

Por lo tanto, me parece importante, antes que nada, definir mi postura, a través de algunas preguntas a psiquiatras y psicólogos de Buenos Aires que hice para un posible documental.

El Asperger está sobre diagnosticado. “Es una bolsa de gatos”, me dijo un psicólogo. Un individuo que lo tenga, en general niños, no reacciona al entorno, no tiene empatía, no pueden angustiarse, no son genios si no que repiten tareas inservibles, y esto último es muy importante: no se ponen a investigar sobre si son o no Asperger. En Facebook circulan notas nocivas como la del supuesto Asperger de Messi, escrita por un español, que pueden hacer que cualquier persona piense que tiene el síndrome. Y existe también la relación falsa entre savants, niños índigo y el asperger.

Como conclusión, volvamos a nuestro lugar de partida, Internet es el gran libro de la mitología (palabras) y simbología (imágenes) de nuestra época. Una gran ficción descontrolada, donde hay de todo para todos. En este caso, pido a mis lectores que borren esta descabellada nota de sus mentes.

Adrián Gastón Fares

Referencia Imagen:

http://ocio.lne.es/img_contenido/noticias/2014/08/333407

El uso del cine y la literatura

 

elbanquetedebodas

Con respecto al cine y la literatura creo que el cine es un arte más completo. Apela a las sensaciones. Cuando uno lee una novela, como me pasó con la última de Houellebecq o leyendo a Amelie Nothomb, hay una voz que nos queda dentro de la cabeza. Esa voz al salir a la calle, por decir algo, relata nuestra propia vida. Con el cine es una sensación, una especie de vivencia lo que nos queda adentro. Eso me pasó con la última película de Terrence Malick, King of cups. Lejos de ser buena, pero uno se enriquece con la vivencia y la potencia de las imágenes produce la sensación de que la vida puede ser de esa manera. Lo mismo se puede decir de El banquete de bodas, de Ang Lee (la fotografía del inicio del post).

La literatura, en cambio, en su uso nos invita a construir un lenguaje más complejo y menos completo, mientras que el cine nos acompaña en un modo de ver y sentir el mundo simple y compacto. Las mejores novelas apelan a imágenes en su devenir, como las de Bernhard y Bellow.

Podríamos decir que el resultado de ver cine propicia un acto postural, físico, y la literatura uno de la impostura.

Adrián Fares

La repetición de los muertos (horror, cine y realidad)

Se trata de intentar el desarrollo de una hipótesis inferida de la visualización del serial y la lectura de los textos de Pezzella y Calabrese:

El serial analizado, “educa(có) al sensorium humano a las nuevas formas de vida latentes en la técnica”1 (técnica segunda); ésta función pedagógica es reforzada y fijada por la “estética de la repetición”, a la que hace referencia Calabrese.

La sospecha surge de la profusión de imágenes sangrientas en los medios de comunicación actuales. Donde quiera que un accidente tenga lugar, la cámara se acercará hasta revelar los matices más macabros del asunto. La oferta de estas truculencias en los noticieros es un hecho reciente, consecuencia del desarrollo de las modernas técnicas de registro y tratamiento de imágenes. La evolución de la técnica cinematográfica (cámaras cinematográficas más livianas, avances en la sensibilidad de las emulsiones, aparición de los formatos de video) dio la posibilidad (y exigió) una nueva mirada a la realidad. Diversas catástrofes y accidentes empezaron a ser registrados con minuciosidad. La cámara, poco a poco, logró estar en todos lados, captando con detalle catástrofes y accidentes. “Imágenes sin procesar”, flamante subtítulo, excusa al más contundente “En vivo”.

El espectador de un noticiero se sumerge en una realidad que nunca estuvo a su alcance. Algo que nunca sospechó, que nunca atrevió a imaginar, y por eso hasta ese momento “irreal”, se presenta como el aspecto sobresaliente de lo que llama “realidad”. Sin embargo, este espectador llega a discernir los grumos de la sangre de un ladrón baleado. Sólo husmeando la “escena del crimen” el espectador hubiera podido ver algo semejante. Y lo hubieran tildado de loco.

El hombre sentado frente al televisor permanece con la vista fija en la pantalla, y más tarde ríe con su esposa en la cena. Si fuera sólo uno el hombre que soportara esa imagen, si la imagen fuera la reproducción de un videograbador, entonces, estaríamos hablando de una psicopatía. Pero los televisores sintonizados son tantos como los que viven en ese país y no parece haber quejas a la emisora por su programación.

“En el ámbito estético, el cine lleva a cabo las formas de representación inauguradas por las técnicas modernas de la reproductibilidad”2

Pensamos que la adaptación a éstas nuevas imágenes fue una consecuencia de la “prótesis imaginaria”3 que el cine ha suministrado a la audiencia. Los filmes de terror, entre otros, son los que nos han acostumbrado a sostener la mirada en las primeras representaciones truculentas. Entre las películas que han acostumbrado a cierta porción de la audiencia a la sangre, encontramos como precursora a “La noche de los muertos vivientes”. Luego fueron cientos las que copiaron sus “modos icónicos y temáticos”(Calabrese) Llevaría muchas páginas analizar las relaciones repetitivas entre los seriales de Romero y los filmes posteriores, muchos etiquetados bajo la advertencia-género “gore”.

De acá en adelante analizaremos el serial abocándonos el texto de Calabrese y volveremos a relacionarlos con el de Pezzella para intentar una conclusión.

***

Podemos nombrar como películas de zombis americanas, anteriores a la de Romero, a “Caminé con un zombi” y White Zombie, que presentaban zombis haciendo referencia a las prácticas rituales vudú importadas de las Indias Occidentales. Romero, en 1968, realizó “The night of the living dead”.

“…Romero traslada a los zombis a un marco contemporáneo, abandonando los atavíos rituales del vudú para presentar una visión horriblemente prosaica del vecino fallecido.”4

Al analizar la relación entre los diferentes textos del género resaltamos esta variable que se convertirá en invariante iconográfica del serial: el vecino fallecido que se desplaza arrastrando sus zapatos podridos, la masa de vecinos putrefactos que lentos pero implacables avanzan gruñendo. La variación gana en el modo temático: los zombis cambian de contexto en relación con las películas anteriores del género de horror sobre estos engendros pero también lo hacen dentro del serial. En “Dawn of the Dead” los zombis dejan la campiña para avanzar por un shopping como lo hacían en vida. En la tercera dominan las ruinas de la civilización. Así se respeta la iconografía zombi elemental, el andar zombi es la identidad de los diversos que se verifica en el paso del zombi al ciudadano común fallecido y el ambiente que los circunda. Ahora, debemos tener en cuenta cómo esta descontextualización se relaciona con el tiempo del serial (los tres filmes): hay un crecimiento de la desesperación y de la epidemia zombi. Así, reconocemos, que el serial analizado media entre las fórmulas de repetición; la de prosecución, ya que existe un objetivo final, que es intuido por el espectador: la epidemia dominará la tierra; la de acumulación, cada película contiene un desarrollo dramático individual en torno al riesgo de vida de unos personajes que (cualquiera sea su suerte) no aparecerán en las siguientes.

Una de las variantes en cuánto al género, que por su afectación nos parece asequible al nivel iconográfico, (que popularizó la primera película) es la violencia visual: los zombis descuartizando y acuchillando humanos. Esta variable de género se ha convertido en la invariante más contundente del serial y es la que nos acercó a la hipótesis relacionada con la “prótesis imaginaria”.

En “Dawn of the Dead”, la segunda del serial, se conservó la invariante, salvo que en ciertos aspectos tenemos una variable temática que tienen interpretaciones que van más allá del nivel discursivo (¿Quiénes son los verdaderos monstruos?) y que han sumado estrellitas en las críticas: humanos descuartizan zombis.

Otra invariante iconográfica con respecto al serial son los hombres de color de aspecto afable, amistosos (salvo el último): son perseguidos por zombis en los tres seriales y ganan la empatía del espectador llegando a ser los protagonistas masculinos; sus compañeras son siempre mujeres débiles y asustadizas (la de “Day of the dead” comienza ruda y termina débil). En cada serial vemos las consecuencias que producen los zombis en las relaciones y ánimos de los personajes.

“La noche…”, en el modo temático, enfrenta a buenos (humanos) y malos (zombis). Esta es una invariante en cuanto al género de horror. La variable es que los malos son terriblemente violentos con los buenos (una niña zombi da una veintena de cuchilladas a su madre). En “Dawn of the Dead” explotan la invariante propuesta en la anterior: los zombis desgarran cuerpos, sólo que no llegan a ser una verdadera amenaza ya que son demasiado lentos y tontos; la variable son los nuevos antagonistas: los motociclistas que atentan contra zombis y humanos “buenos”. Humanos luchan contra humanos. Existe la variante que se profundizará en el próximo film: crecimiento del número de los zombis (a nivel iconógrafico es la imagen de los zombis avanzando en el supermercado; a nivel temático los avisos radiales y la construcción dramática de la epidemia).

En “El día…” los zombis ya son legión y dominan la tierra. Suponemos que la variante narrativa trajo consecuencias iconográficas: la campiña en “La noche…”, el shopping en “Dawn of the dead”, el refugio subterráneo en “El día de los muertos”. El desarrollo del tiempo de la serie tuvo como consecuencia el crecimiento de la epidemia zombi; las variantes iconográficas coinciden con este crescendo dramático dentro del tiempo de la serie; el fin de la segunda es un paso más hacia el hangar subterráneo en que se congregan los restos de la humanidad. Al comienzo de “El Día…” los muertos vivientes se desplazan en masa dominando las ruinas de una ciudad. Así mismo, llama la atención que, ante la debilidad de la trama, lo que gane importancia sean estas variantes iconográficas: el desplazamiento de los zombis por la ciudad en ruinas excusa el lento desarrollo del tiempo narrado del último producto del serial.

La variante iconográfica es flexible en el desarrollo de los seriales si entendemos las reglas que éstos proponen; en cuanto a la caracterización de los zombis, la invariante es la propuesta de mostrar tipos que correspondan a determinada clase social, credo, ocupación, etc. La variable son los diferentes tipos que aparecen. En el supermercado de Dawn of the Dead tenemos a un zombi krishna, lujosas damas; en “El día…” un payaso, un jugador de rugby, entre otros. Los zombis son nuestros vecinos, pero vecinos tipo, distanciamiento necesario para la actitud monstruosa de la especie (recordar un cuento de Richard Matheson –el propio Romero admitió haberse inspirado en “Soy Leyenda”- en el que el protagonista descubre que está muerto y descompuesto; el terror es fantástico, no agresivo como el de la saga).

Otra variable temática-iconográfica es la manera en que el zombi destroza a su víctima. La invariante es el encuentro entre la víctima y su verdugo. La variante, los diferentes tipos de muerto vivientes que atacan y la forma de atacar. Los ejemplos son la niña zombi que acuchilla a la madre en “La noche”, la muerte de un motociclista en “Dawn of the dead” por los zombis del supermercado y la del hombre que abre la compuerta en “El día…” y es atacado por una veintena de engendros. Este último alcanza el pico gore de la serie. Sus intestinos son separados y su cuerpo dividido por la cintura de la manera más gráfica y bestial. Del 68’ al 85’, pasando por el 78, el desarrollo de la prótesis imaginaria permitió esta escena.

En este punto nos parece decisivo tener en cuenta el parámetro de consumo. El género terror parece prestarse maquiavélicamente en cuanto al contenido al “comportamiento proppiano” que resalta Calabrese. En el subgénero gore las escenas sangrientas son esperadas y aplaudidas por parte del público; la repetición “consolatoria” es lo que dicta la invariante de introducir estas escenas; lo mismo ocurre con la variable que modifica a las mismas: cuchillos, manos, hachas; un zombi, varios zombis, un payaso zombi, un policía zombi, una niña zombi. Esto corresponde con la idea de Calabrese de “código superior del gusto” (peculiar en este caso).

También en cuento a consumo, en EE.UU y Europa (no tanto en nuestro país, aunque hay algunos negocios que se especializan en clásicos del terror y películas clase B) es una costumbre la reposición cultual de “La noche…”; genera la aglomeración de adolescentes en las salas y podemos prever los gritos mecánicos en las escenas claves. Estos gritos mecánicos son el intercambio entre el producto y el público; “espectáculo dentro del espectáculo” para Calabrese.

Anotamos, refiriéndonos a los seriales en general, la importancia de las otras series en cuanto al prestigio de la que inaugura la saga; el hábito será inducido por el nivel narrativo y temático: las otras series demandarán al novato conocimiento sobre los personajes, lugares y conflictos. Las secuelas de Romero, por la explotación de las mínimas variantes de una simple idea, directa y efectiva, no demandan conocimientos sobre el precedente. Bastó la atmósfera, el “mood” de las escenas, así como los muertos comiendo vivos, para una reacción positiva del público, que en el caso de “La noche…” generó la reposición cultual del film.

Tomamos del inglés a la palabra “mood”, utilizada en la jerga cinéfila americana para referirse a la “atmosfera” o “ánimo” que recorre la película o determinada escena. Creemos que debería ser tomada como un parámetro más de análisis discursivo de los seriales; sería el parámetro que contendría a todos los demás (icónico, narrativo, temático). Muchas de las películas de horror producidas años después de “La noche…” han tratado de alguna manera de alcanzar el “mood” claustrofóbico del filme (Ver “Diabólico”, de Sam Raimi, “Del Crepúsculo al Amanecer” de Robert Rodriguez y cientos de películas clase B de los setenta y ochenta). Al nivel del serial; las dos películas siguientes a “La noche…” no hacen más que ahondar la atmósfera austera y crepuscular de la primera, reforzando todos los elementos icónicos, temáticos y narrativos. La consecuencia es que han perdido claridad narrativa y, el último film, fuerza dramática.

El nivel de diferenciación no alcanza a borrar la sospecha de “molde”, la repetición total de mucho de los modos; sin embargo, toda la repetición tiene una diferenciación relacionada con un escalafón mínimo de variación, pero vital en la saga analizada (de otra manera estaríamos hablando de las mismas películas; remake de “Psicosis”). Depende, entonces, del nivel discursivo que elijamos para emitir el juicio. Las variables temáticas señaladas más arriba bien podrían inclinar la balanza hacia la reproducción con respecto a “La noche…”, ya que en “Dawn of the Dead” se omite parcialmente el modo temático (los muertos son menos peligrosos que los vivos) y en “Day of the Dead” ocurre algo parecido (los vivos están totalmente locos). Vemos que las dos últimas son temáticamente parecidas. Si tomamos el parámetro de atmósfera (“mood”) propuesto, entonces se acerca a una repetición tipo “molde”.

Cuando Calabrese se refiere a los “nudos problemáticos” lo hace resaltando lo anterior, la dialéctica entre identidad y diferencia; el orden de la repetición es la poética que hace posible una unidad en la variedad. De ahí surge la idea de codificación. El sistema de invariantes codificadas, que posee todo serial que se digne de tal, es aprovechado también en los de Romero. Es en el modo temático donde la codificación importante tiene lugar; sabemos desde “La noche…” que la mordida de un muerto no sólo es mortal sino que une a la víctima a la horda de muertos vivientes hambrientos. En “Dawn of the Dead” vemos como el protagonista es mordido por un zombi; ya sabemos que el proceso de transformación va a tener lugar y esto es un elemento dramático que es añadido al tiempo narrado gracias a una codificación de esta sabia invariante del tiempo de la serie (teniendo en cuenta la trasformación del hermano de Bárbara y de los otros humanos en “La noche…”). Al recortarla del film inaugural e introducirla en otros personajes en diferentes situaciones (“Dawn of…”: John, el piloto, se transforma lentamente mientras Rhodes y Sarah observan), se transforma en una variable independiente, que nos hace comprender lo que va a ocurrir y, por lo tanto, sumergirnos dramáticamente en la película. En la saga zombi de Romero no hay codificaciones tan efectivas (ni exageradas) como las existentes en algunos films tan recientes; algunas tienen el carisma de la cita (Eco); el agua ondulando en el vaso de Jurassic Park, el agua ondulando en una huella de dinosaurio en “El mundo perdido”. Rescatamos una codificación neta en la visualización de un película reciente “Sexto Sentido”; es gracias a esta codificación cómo el espectador descubre que el personaje está ante la presencia de seres fantasmales. La temperatura de la habitación baja y se exhala aire helado, ergo, hay un fantasma. El procedimiento es el mismo que el descripto arriba; una invariante codificada (por un sabio recalco narrativo) es repetida y se convierte en una variable independiente, que nos facilita la comprensión de la estratagema. Podrá ser usada en futuros seriales de la película citada.

Nos detuvimos en la codificación ya que nos pareció lo más importante en los seriales; el meollo que genera la devoción del consumidor ante la continuación.

Entonces, confirmamos con Calabrese la fuerza policéntrica neobarroca, que resuelve en nuestro serial la suerte de casi imperceptibles diferencias (o de perceptibles invariantes) mediante la desvinculación mínima de un texto audiovisual –“La noche de los muertos vivientes”- que se acomoda en las secuelas según la conveniencia y el efecto a obtener sobre el espectador.

Y es en este punto dónde podemos volver a Pezzella, teniendo en cuenta las consecuencias de la codificación en el gusto popular (Calabrese: “códigos superiores del gusto (…) estabilizados como comportamientos en el saber colectivo”)

***

Los personajes de “La noche…” miran absortos el noticiero de emergencia en el que notifican la plaga que amenaza al país; los muertos resucitan y se alimentan de la carne de los vivos. “Dawn of the dead” comienza con el caos transferido a una estudio televisivo donde se trasmite el noticiero que informa la suerte que corre el país. Cómo resaltaba Pezzella, la sensación de peligro inminente y el estado de emergencia es en este caso real y si la descontextualizamos podría tener consecuencias parecidas a la broma de Welles. Sin embargo, nosotros miramos cómodos desde nuestras butacas o sofás. ¿Hay alguna diferencia entre la recepción de un telediario real y éste que vemos en el film? Sólo el contexto; la simultaneidad está rota en la proyección y las ropas no coinciden con las actuales. Aquí vemos como la confusión que remarca Pezzella entre lo verdadero y falso tiene consecuencia en la trama del film: los personajes sí se desesperan porque el informativo es simultáneo a la acción dramática en la que viven.

Sin embargo, en la construcción verosímil del informativo por parte de Romero (en “La noche…) vemos a un periodista hablando sobre la catástrofe pero no hay imágenes que representen el “en directo” de la masacre que realizan los zombis. Obviamente, las facilidades técnicas no eran las mismas en 1968 y el film no era de ciencia ficción como para proponer el verosímil de unidades de video trasmitiendo al instante desde el lugar del siniestro.

Si la catástrofe fuera real y ocurriera ahora, las cámaras correrían a obtener los planos que Romero creó en el ámbito de la ficción en 1968 y que posteriormente fueron reproducidos o moldeados por cientos de filmes de caracteres violentos y “gore” (los despedazamientos, descuartizamientos, etc), así como por el propio Romero en los seriales.

No estamos diciendo que los camarógrafos de todo el mundo sean fanáticos de las películas de horror, sino que éstas han sabido acostumbrar al sensorium humano a la profusión de imágenes que son tomadas como “reales” sin chistar (telediarios, programas de salvamentos y etc). Esta sangre derramada, estos detalles revelados; ¿no son soportados sólo en cuanto, al ser grabados o filmados y estar evidentemente distanciados de nosotros, podrían no ser reales?

No se trata de ser deterministas en cuanto al asunto anterior; la hipótesis intenta subrayar la importancia que tiene lo ficticio sobre la realidad; y cómo ésta se ha desdibujado con la intersección de la técnica audiovisual y el imaginario cinematográfico.

Por último, advertiremos que la profusión actual de fotos en internet, así como los noticieros y revistas con imágenes sensacionalistas, imponen el problema ético al que se refiere Pezzella: la técnica; ¿no ha degenerado?

– – –

Texto en colaboración: Gabriel Quiroga / Mariana Fernández / Adrián Fares

1 “Un arte de la modernidad”, Pezzela, pág 3.

2 Pezzella, pág 5.

3 Pezzella, pág 3.

4 Introducción de Douglas E. Winter a la selección de cuentos “Escalofríos”, pág 22, Grijalbo 1989.

La verdad parcial

Se puede relacionar la útil y necesaria verdad parcial que propuso el filósofo Hans Vaihinger (discípulo de Kant), la katharsis de Aristóteles y las revelaciones que ofrecen algunos momentos de las obras artísticas.

También para los propósitos de la creación, es necesario sacar a luz una verdad parcial o construcción útil, una imagen mental que tiene el germen de la futura obra pero también el de nuestro supuesto genio. Vaihinger llama a estas construcciones parciales ficciones. El psicólogo Alfred Adler se basa en este concepto para crear su particular teoría de la personalidad.

Tal vez a esta verdad parcial, de la que partimos para crear, la podemos encontrar como observadores sólo en algún momento de la obra terminada, alimentada por el proceso de construcción. Tal vez la creación no sea más que el procedimiento que sirve para mostrar en algún punto esta verdad parcial que encontramos en una eufórica visión (sí, visión). En el cine, por ejemplo, una secuencia, como la cámara frente a la ventana de la habitación en que un músico enclaustrado le da duro a la guitarra en Last Days (la película de Gus Van Sant), es un buen ejemplo de expulsión de significados. A la vez es todo, y a la vez, nada. Una secuencia central.

Hans Vaihinger ejemplifica las verdades parciales a través de los conceptos científicos de ondas electromagnéticas, de protones y electrones y otras creaciones útiles jamás demostradas, pero que sirvieron como puentes a los científicos para encontrar mejores verdades.

Me gustan las películas, o los libros o las pinturas, que son grandes o pequeñas verdades parciales. Las demás puedo disfrutarlas, pero no me hacen falta. La verdad parcial nunca deja de lado la belleza.

A. F.

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Los compositores norteamericanos de música de cine

Una relación (muy arbitraria) de los que me parecen más interesantes como autores de scores (las orquestaciones originales escritas para un film):

Hemingway escribió (Death in the afternoon) que para él era moral todo lo que hacía que se sintiese bien e inmoral todo lo que hacía que se sintiese mal; advierto, entonces, que adapté este criterio a la estética y toda expresión cinematográfica que me guste es buen ejemplo de este arte y no así la que no cumpla con este requisito. Baudrillard (en Ilusión y desilusión estética) critica a los Coen alegando que el estilo recargado de éstos impide ilusionarnos; yo creo que es así en muchos casos<!–[if !supportFootnotes]–>[i]<!–[endif]–> (déjenme aclarar un ejemplo de una película que nada tiene que ver con los Coen; en The Beach —Danny Boyle—, Leonardo Di Caprio se tira al suelo, escondiéndose tras unos pastizales, ante el peligro de hombres armados; la cámara avanza en un travelling hasta los ojos desesperados del actor; Baudrillard tiene razón en que es innecesaria esta técnica ya que en cierta forma desprecia la imaginación del espectador; debe haber infinitos ejemplos como este en el cine de género mundial actual) Sin embargo, algunas películas de los Coen (con exageraciones como la del personaje de John Torturro jugando al bowling en The Big Lewoski) no dejan de gustarme.

Lo mismo con los autores musicales que nombraré a continuación. Algunos remarcan las escenas con una orquestación furiosa, otros sutilmente nos entornan la puerta “para dejarnos ver el prado donde relincha el unicornio” (Cortázar) y esa visión, sabemos, nos dejará satisfecho por un tiempo.

En primer lugar, no podemos dejar de nombrar a Bernard Herrmann (1911-1975) como precursor de todos los demás. Herrmann musicalizaba los radioteatros de Orson Welles; así es como más tarde hace la música de “El Ciudadano”. El arreglo de violines de la famosa escena de Psicosis es de Herrmann; con Hitchcock también hizo el score de Vértigo, entre otros. Luego trabajaría con Truffaut (La Mariee Etait En Noir), De Palma (Hermanas, Obsesión) y Scorsese (Taxi Driver; Cabo de miedo—en esta remake la música de Herrmann está reorquestalizada por Elmer Bernstein). Herrmann es simple y efectivo, usa melodías fácilmente reconocibles, secas, que estallan en fragmentos repetidos con regularidad; no nos aturde románticamente con frases que confunden.

Angelo Badalamenti transita esa senda, sus melodías son sospechosas, incongruentes, deliberadamente extrañadas; nacen muertas o no terminan de nacer. Por algo es el compositor preferido de David Lynch (Blue Velvet, Wild at Heart, Twin Peaks, Lost Highway). Colaboró con Norman Mailer (el escritor dirigió la adaptación homónima de su libro Though Guys Don’t Dance) y Jean Pierre Jeunet (La ciudad de los niños perdidos) entre otros.

Carter Burwell es el compositor de los films de los hermanos Coen. En Barton Fink el score se confunde y se arma con los efectos sonoros; lo que se escucha es poco; hay insinuación, hay ilusión. Menos minimalista pero igual de emocionante es el score de Miller’s Crossing (Un paseo con la muerte). Uno de sus trabajos sin los Coen es el debut cinematográfico del videasta Spike Jonze, Being John Malkovich (¿Quieres ser John Malkovich?) De los que todavía transitan este mundo, Burwell es el más cautivante.

Hay uno que no necesita tanta presentación; es una caja de música maravillosa, alocada, que toca canciones a la vez dulces y terribles, tan alegres como tristonas, tan misteriosas como cínicas. Tim Burton debe estar muy agradecido a Danny Elfman. Sus melodías acompañan al pálido joven con las manos atrofiadas y al esqueleto que intenta ser Papá Noel. Ya que estamos con Burton, digamos que Howard Shore hizo el hermoso score de Ed Wood. Sumado al metálico y frío que compuso para Cronenberg (Crash) nos deja una certeza: talento.

Hans Zimmer es más estridente; trabajó en El Rey León, entre otras. En True Romance (Escape Salvaje) compuso un score inocente que contrasta con la violencia del film; una de las melodías es una canción de navidad, con reminiscencias de Bach (el Jesu, joy of man’s desiring). Hace unos años la composición de Zimmer sonaba, apenas modificada, en un comercial. Alguna vez hablamos de Mike Figgis; como compositor y supervisor musical hace un trabajo excelente en Leaving Las Vegas (Adiós a Las Vegas) y en One Nigth Stand (Pasión De Una Noche).

Tengan en cuenta a Cliff Martinez; compone para el prolífico Steven Soderbergh. Sobrio trabajo en Kafka y música crepuscular en The Limey (Vengar la Sangre).

También sería conveniente que sumemos al reconocido John Williams (en especial, el score de Atrápame si puedes).

Como musicalizadores, especies de disc-jockeys de sus films, no olvidaremos a Woody Allen ni a Tarantino<!–[if !supportFootnotes]–>[ii]<!–[endif]–>. Y como rareza nombramos a Dario Argento componiendo la música de la secuela de La Noche de los Muertos Vivos, Dawn Of The Dead.

Adrián Fares

<!–[if !supportEndnotes]–>

<!–[endif]–>

<!–[if !supportFootnotes]–>[i]<!–[endif]–> Nota 2008: A Godard tampoco le gustan los hermanos Coen. Puedo defender Barton Fink, The Man who wasn’t there, The Big Lebowsky y Miller´s Crossing. Los Coen, como Wes Anderson, solamente funcionan bien cuando exageran, cuando hacen con ganas lo que Jean Baudrillard –que también nombraba a Ang Lee, si no me equivoco- detesta. Deberíamos leer todo lo que este sociólogo y filósofo escribió. El resto del cine actual (películas de terror –el género que, por alguna razón, más huérfano quedó de buenos artistas–, suspenso, acción, incluso películas que no pertenecen a ningún género, independientes, etc.) destroza la ilusión (ejemplos: las subjetivas frenéticas de 28 Days Later, de Juan Carlos Fresnadillo, producciones como El orfanato, la insoportable nueva versión de Hairspray, algunas películas de Tony Scott, y en especial, la de su hermano Ridley –como el final de Gladiador). Es importante distinguir cuando estos recursos se usan para crear algo nuevo y cuando se usan mal. ¿Significan lo mismo los travellings en Mean Streets de Scorsese que el travelling de Wes Anderson en Hotel Chevalier y que el de Danny Boyle en The Beach? En la seminal Mean Streets, Harvey Keitel es un joven mafioso en ciernes y el travelling rolinga es un hallazgo visual para acompañar su forma de caminar decidida (antes Orson Welles, Nicholas Ray, David Lean, hacían maravillas con los límites de la ilusión). En la película mala The Beach, el travelling enfatiza un peligro hasta eliminarlo, alimentando una trama sosa. En Mean Streets y en Hotel Chevalier, el travelling es la trama. Las mejores películas actuales no crean una historia mientras cifran una trama secreta; mejor dicho, las dos historias (la principal y la secreta) se condensan en dos o tres secuencias –me viene a la mente lo que recuerdo de Cache, de Michael Haneke, por ejemplo o Last Days, de Gus Van Sant- que tienen la suficiente fuerza para significar algo en la ficciones frágiles en las que vivimos. Así también, el cine refleja más el espíritu del cuento, que el de la novela, tal vez porque sigue alejándose de esos pretextos (si no vean lo sosas que son las dos películas basadas en novelas, favorecidas por el Oscar: There will be blood y No country for old man)

<!–[if !supportFootnotes]–>[ii]<!–[endif]–> Ahora, agregamos a Wes Anderson como musicalizador, la banda de sonido que el trompetista Terence Blanchard hizo para Mo´ Better Blues, de Spike Lee y la de Neil Young para Dead Man, de Jim Jarmush.

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Bullet Ballet, de Shinya Tsukamoto

Bullet Ballet, de Shinya Tsukamoto, 1998, 97 min. Starring, Shinya Tsukamoto, Hisashi Igawa, entre otros.

Una joven japonesa de pelo corto camina hasta el borde del subterráneo, levanta sus manos y trata de hacer equilibrio para no caer en la vía. El subte pasa sin detenerse; de los zapatos de la chica salen chispas, su cuerpo se sacude, al borde de ser succionada por la estructura de metal. En otra escena, un hombre sopesa el peso de un arma, saca una bala y la coloca entre sus dientes.

El ansia de violencia en una pandilla de jóvenes es el elemento que teje Bullet Ballet. El filme juega a las variaciones sobre este tema con un imaginario visual potente.

Hay cineastas puramente visuales y otros que no pueden filmar sin una historia sólida atrás. Tsukamoto, el director -y actor- de Bullet Ballet, pertenece a la primera categoría. Por lo tanto, es un director, también, para un espectador que se emocione con un buen plano o una buena fotografia, y que pueda dejar de lado la ambiguedad de la trama. Hecha esta aclaración, Bullet Ballet tiene momentos de tensión creciente y de belleza visual incomparable. Filmada en un blanco y negro frenético, zigzagueante, con una fotografía expresionista y un banda de sonido rockera, la película desarrolla una metáfora entre el choque de generaciones. En la excelente entrevista que viene con los extras en el dvd, el director explica su visión de la juventud actual: amamos la violencia como una referencia a películas y actitudes pero no sabemos realmente lo que es; nacimos después de la Segunda Guerra Mundial.

Goda, el protagonista del film, se va a comprar un arma después de tener que aguantar el suicidio de su esposa, quien alternaba una pandilla de delicuentes clase media. Con el arma comienza el camino de convertirse en uno de ellos, a pesar de la diferencia de edad. Ya es tarde cuando logra entrar al grupo: asesinan a un boxeador y la sombra de un yakuza (mafioso japonés) ronda la pandilla, que tal vez conozca el peso de la verdadera violencia.

Si buscamos referencias, caemos en Godard, y por la obsesión con los objetos (armas, balas) como extensiones de un cuerpo, recordamos también a David Cronenberg. Tsukamoto dirigió antes, entre otras, Tetsuo The Iron Man, de gran repercusión entre los fanáticos del cine asiático y el experimental.

Ambigua e hipnótica por momentos, Bullet Ballet tiene ese no sé qué de película de culto.

A. F.

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Luz silenciosa

Comentario de un lector a una crítica de cine en un sitio web… Habla de Luz silenciosa, película de Carlos Reygadas:

“¿Por qué es un genio? Porque hizo un documental mediante la ficción utilizando un batallón de recursos cinematográficos como decorado de la puesta. Una trama simple (que es totalmente prescindible en el análisis de la película) para conocer a la comunidad menonita, sus costumbres, sus hábitos, su cultura.”

Esta valoración demuestra que una persona puede tener buen gusto cinematográfico y no entender nada de una película. ¿Qué es más importante en este caso, entender o tener buen gusto? Es una pregunta bastante importante… ¿Cuánto del buen gusto está formado por el entendimiento y por la sensibilidad y cuánto por otras influencias que no tienen que ver directamente con el pensamiento sino con prejuicios?

Luz silenciosa no tiene una trama simple para nada (la trama es profunda, intensa y compleja, como algunos momentos de la vida misma) Lo importante de la película es cómo Reygadas se expresa a través de los planos y la belleza única que logra transmitir en sus secuencias (esa camioneta que no termina de dar vueltas, la escena en el lago). La película habla más de un tema común y recurrente, el amor en una sociedad monógama (el mismo tema de Control, de Anton Corbjn) que de los menonitas (yo no sé nada de los menonitas después de ver Luz Silenciosa, ni me interesa saberlo). Luz silenciosa es una experiencia de la vida más (como la gran ficción que es).

Dicho sea de paso, en los comentarios de algunos productores y espectadores –algunos que leí en La Lectora Provisoria y Otroscines–, noto cierto temor a considerar al cine como arte y a los cineastas como artistas. Este temor no proviene tanto de un pensamiento simple, erróneo, del que debería provenir: creer que el oficio del artista está por arriba de otros oficios y, muy especialmente, profesiones. Temen, porque este argumento podría ser una bandera que levanten los artistas en desmedro del cine considerado solamente como tarea de gestión, marketing y administración –llama la atención porque, en realidad, pocos artistas cinematográficos tuvieron la fuerza para que su arte sea reconocido, y por lo tanto, apoyado comercialmente. ¿Qué peligro hay para los productores en considerar al cine como reino de artistas y no como reino de la administración (que es lo que siempre fue desde Zukor a nuestra Stantic –por dar un ejemplo–)?

El cine no es trabajo en grupo. Decir que el cine es trabajo en grupo es menoscabar la importancia vital de un actor y un director de fotografía, por ejemplo. También la del director. El cine de Reygadas: ¿es trabajo en grupo? El cine de Spike Lee: ¿es trabajo en grupo? Mejor sería decir: el cine es el trabajo de un grupo. Y entonces, mejor sería aclarar que en las facultades de cines se enseña el primer error de todos, por el que cualquier persona que en su vida leyó un libro entero o mejor dicho, dedicó dos horas de su vida a pensar cuestiones que tienen que ver con expresase, deja despanzurrado al pobre estudiante que sí tiene una buena idea –o un buen desarrollo– y que tiene preocupaciones que van más allá de su propio orgullo. Pensar que el cine es trabajo en grupo, en nuestro país, da como resultado un concurso como el Raymundo Gleyser, que no sirve para que salgan buenos directores de cine. Me pregunto: ¿Para qué sirve? ¿Qué persona que haya trabajado su obra puede tolerar inscribirse en un concurso así? Si el Estado decide apoyar al cine, primero debe decidir: ¿Qué es el cine para nosotros? ¿Mercado nada más? El cine sirve para hacernos pensar y para crear belleza.

Volviendo a Reygadas. Uno de los planos, en el que descubrimos que el director hizo foco previamente en una flor, me molestó un poco porque explicita una metáfora redundante y casi devela el mecanismo del filme, tan paradójicamente guardado en las miradas directas de los nenes y personajes secundarios a cámara.

Adrián Fares

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Best-sellers y cine

Leo la nota de Gonzalo Garcés en la Ñ (edición 5/5/2007, Nuevos trapos)

Sobre las máscaras pesadas que usan algunos best-séllers (los históricos, que siguieron la fórmula de El nombre de la rosa, de Umberto Eco) para ocultar su carencia artística y abordar el reconocimiento académico. El caso que le sirve de ejemplo es el del libro Las Benévolas (Las Bienveillantes, de Jonathan Littell), suceso editorial.
Dice:“(…) Ahora bien, el best-séller se distingue por trabajar dentro del estricto sentido común, recombinando valores aceptados y sosteniendo el interés por el suspenso y el interés especializado (…)”Y después agrega que la prueba de fuego está en la lectura: 

“(…) En esa agradable ligereza al pasar las páginas, en esa impresión de acceder a ambientes bien recreados, en esa magistral tensión al acercarse al final, en esa miserable certeza de haber perdido el tiempo.”

Hace poco pude ver Los fantasmas de Goya (Ghoya´s Ghosts, 2006) donde se nota la mano de Milos Forman y Jean-Claude Carrière. La película intercala hechos históricos mientras muestra a un Goya observador, perdido en esos hechos, con los que no puede hacer otra cosa que crear. No hay tensión de final sino abuso melodramático. La película entretiene y te lleva de la mano a ver algo que, se nota, pensaron los realizadores (el director y los guionistas) sobre el tema que abordaron. Así y todo, no es una película sobre Goya, ni una película histórica. No perdí el tiempo para nada.

Después veo Fur, Retrato de una Pasión (Fur: An Imaginary Portrait of Diane Arbus (2006), de Steven Shainberg (que hizo La secretaria) No es una biografía histórica, aclaran. Al comienzo la trama me viene como anillo al dedo, con música de Carter Burwell y todo, pero pronto noto los desgarros del telón, empiezo a ver al director, y al final ya me da bronca cuando la Kidman le dice a una tipa desnuda sentada a su lado: Contame tus secretos.

Parece que Shainberg gritara ahí: ¡Mirá cómo se hizo artista esa mina!. Y ¡la cara que pone la Kidman para recalcarlo! Qué desperdicio. Todo está digerido. La magistral tensión de acercarse al final. La miserable certeza de haber perdido la noche.

A. F.

Wes Anderson

La acumulación de música, películas, videoclips, novelas, en la mente de un personaje -la influencia de discursos y ficciones- es un travelling de Wes Anderson y una dirección de actores de Wes Anderson (está más claro en Hotel Chevalier y Viaje a Darjeeling que en sus películas anteriores). Algo tan artificial y, a la vez, tan natural. Lo descaradamente burgués en sus personajes: ¿no será una opción hedonista -una imitación- a la que sus personajes se acercan cuando la cultura capitalista los hace perderse entre aspiraciones, ilusiones y alusiones? ¿Cuál es el costo real de las ilusiones que nos injertan de chicos? Mucha falta de comunicación. Por ahí anda Viaje a Darjeeling…

Párrafo extraído de En busca del tiempo perdido. Por el camino de Swann, Segunda parte: Unos amores de Swann, Marcel Proust:

“Pero, de pronto, fue como si Odette entrara, y esa aparición le dolió tanto, que tuvo que llevarse la mano al corazón. Es que el violín había subido a unas notas altas y se quedaba en ellas, esperando, con una espera que se prolongaba sin que él dejara de sostener las notas, exaltado por la esperanza de ver ya acercarse al objeto de su espera, esforzándose desesperadamente para durar hasta que llegara, para acogerlo antes de expirar, para ofrecerle el camino abierto un momento más con sus fuerzas postreras, de modo que pudiera pasar, como se sostiene una puerta que se va a caer. Y antes de que Swann tuviera tiempo de comprender y de decirse que era la frase de la sonata de Vinteuil y que no había que escuchar, todos los recuerdos del tiempo en que Odette estaba enamorada de él, que hasta aquel día lograra mantener invisibles en lo más hondo de su ser, engañados por aquel brusco rayo del tiempo del amor y creyéndose que había tornado, se despertaron, se remontaron de un vuelo, cantándole locamente, sin compasión para su infortunio de entonces, las olvidadas letrillas de la felicidad…” (Traducción de Soledad Salinas de Marichal y Jaime Salinas)

Adrián Fares

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El taller de Perrone (texto de 1999, nota actual agregada)

El taller de Perrone

“No importa el formato en que filmen, lo que importa es que cuenten una historia”, dijo alguna vez Nicholas Ray.

En el estreno de las películas de Perrone uno se siente intruso. Los demás espectadores repasan anécdotas y gritan, cómplices, ¡Cuándo no!, tras el anuncio del retraso del director para la charla preliminar. Entre los presentes no se puede terminar de desconocer a alguno; los que actuaron y actuarán se saben inútiles ahora y esperan reconocerse en el film.

El pasado jueves (8 de junio) se estrenó en la muestra “Los cineastas y el siglo XXI” *, en el Cultural San Martín, su última película: La película del taller. El título nos remite a dos espacios de trabajo: el ficticio de la imprenta en la que trabaja Víctor, el protagonista; el real que el director coordinó este verano en Ituzaingó. Allí está su barrio y también las locaciones de todos sus films. Los alumnos del taller ayudaron a realizar la película y algunos actuaron. Perrone afirma en la charla que no existió guión; la trama se iba creando día a día según ocurrencias, circunstancias e imprevistos. Agrega que le interesa más la idea que la forma.

Cuatro semanas, fijadas ahora en cuarenta minutos, le bastaron para el desarrollo de estos caracteres: un empleado de una imprenta, separado y a cargo de su familia (un hijo menor atorrante y una hija mayor que aprendió a no necesitar ningún padre) y un amigo (dueño de la imprenta) que le anuncia que lo debe despedir porque el negocio está perdido. Según el punto de vista, la película puede no ser mucho más que eso o sí; también puede ser un mediometraje largo y rehuir la solemnidad de la palabra film. Eso importaría si el director afirmara su pertenencia a la industria y fuera menos lacónico e irreverente en todas sus declaraciones sobre las instituciones cinematográficas (pregúntenle qué piensa de las escuelas de cine). En este caso sabemos que estamos en presencia de un autor que encontró una forma de expresarse verdaderamente independiente para bien de un público contado pero leal. Lo descubrieron con Labios de churrasco, su debut, y lo siguieron en Graciadió y 5 p’al peso (ésta en 16mm; el soporte de las demás era video). No seas cruel, fueron unos pilotos televisivos nunca emitidos.

Corresponde notar que encontramos al autor Perrone en sus películas. En un director de películas que rondan 60’ agrada que todos sus filmes parezcan uno. En La película del taller otra vez las calles exhalan sordidez y tristeza; otra vez sigue al protagonista mientras avanza cabizbajo por su barrio. El travelling de acompañamiento a mano, de frente o espalda del personaje avanzando es una repetición frecuente del director. También el travelling atrás que abandona el escenario de la acción sin que haya concluido nada, que simula un final cuando no lo hay o, tal vez, lo propone.

El uso de un leit-motiv musical, una canción en particular, se repite en los travelling señalados y nos recuerda a Wong Kar-Wai. En cuanto a temática, sigue hablando de marginados y afines. Ésta vez agrega las máquinas –los engranajes de las sucesoras de los caracteres móviles–; siempre intrigantes y efectivas en la cinematografía (Los actores suelen quejarse al actuar junto a niños y animales: sería coherente que nombren también bicicletas, pistolas, grúas, autos y trenes) En los primeros planos de máquinas trabajando se palpa cine: una máquina (el cinematógrafo) revelándonos otra máquina desconcierta.[i]

Raúl Perrone es también caricaturista; sus personajes del cine están lejos de esa propuesta del dibujo. Sin embargo, su última película es un ejercicio, quién quiera entenderlo mejor lo hará viendo las otras.

Entretanto, La película del taller no se verá más que en alguna muestra, reunión especial o retrospectiva. Como la que se realizará en una de las sedes de una importante multinacional de cine (¿paradoja?) en la segunda mitad del año y que durará un mes y medio. Por esos meses habrá nueva película y tendremos la oportunidad de ver la obra completa de uno de los autores (e impulsores) de nuestro cine actual.

Adrián Fares


[i] Nota agregada lunes 03 de marzo de 2008: de la maquinaria también se favorece Petróleo Sangriento, película increíblemente sobrevalorada si pensamos el cine como un arte cuya narrativa debería haber evolucionado y no como figurines proyectados a la manera de principios del siglo XX, vistos a través de teorías cinematográficas; en fin, película de una intensidad estéril, redundante, como casi todas las demás, salvo Embriagado de Amor, quizás –aunque ya no estoy tan seguro–, de Paul Thomas Anderson.

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Historias cruzadas

Expiación, deseo y pecado (Atonement):

No leí la novela de McEwan, pero el final de la película me parece un error. Hubiera estado bien si el guionista dejaba sutiles rastros que nos permitieran ir adivinando con cierta seguridad el desenlace. Los rasgos no están o son demasiado sutiles. El plano secuencia demasiado plano secuencia. Ya todos sabemos que algunas historias de amor viven en la imaginación. Qué aporta ese plano final al entendimiento humano sobre las pasiones. ¿Para qué escribió Chéjov? ¿Para qué filmó Bergman? Los temas y su desarrollo deberían abordar de lleno algunos asuntos, jugar alguna pulseada con la realidad y con las personas. Lo demás es entretenimiento para descansar al llegar del trabajo.

Igual que:

La joven vida de Juno (Juno)

La película está llena de estereotipos y tópicos transitados. Al principio rescato las ganas de convertir a la misma Juno en algo más que una adolescente tipo (las ganas de cargar en las espaldas de Juno algo más que su propia historia). Hace un tiempo pensé que el cine estilo hollywood podía seguir siendo interesante con las nuevas comedias. Ahora una comedia como ésta llega al Oscar (lo que podría ser una buena noticia, si no fuera el tipo de película que te pasan en la secundaria) ¡La madre suplente! ¡El esposo! La misma Juno es tan segura en su idiotez que da miedo. Me quedo con la otra -Supercool- donde también actuaba ese flaquito desgarbado y también me quedo con Knocked up) En el cine el humor satírico trabaja para que todo siga siendo como es. Cuando usan bien el humor los yanquis son iconoclastas, crueles, corrosivos, de Mark Twain a Philip Roth, la sátira yanqui es certera y está del lado de los personajes patéticos. En cambio, en el cine y en algunas series, se trata de personajes graciosos, que dicen o hacen (como en los Simpsons) muchas cosas ocurrentes y divertidas (más o menos lo que hacemos cuando estamos con amigos en una casa o en un bar, supongo que un poco gracias a estas películas y a esas series) Cabe aclarar que Jason Reitman es canadiense (hijo de Ivan Reitman, el director de Cazafantasmas) pero estudió y se formó en California.

Para no perder más tiempo con las novedades:

No vi Petróleo Sangriento pero esperemos que no sea una historia de vidas cruzadas porque:

Las historias de vidas cruzadas son redundantes (me pasé como cinco años tratando de encontrar Boogie Nights. Mejor hubiera sido no encontrarla) Desconfío de las historias corales en el cine (evitar Paul Haggis; y recordar la primera parte de Amores perros). Correctas para pasar el cepillo a pelo.

Sí me pareció una buena película Embriagado de amor.

Una suerte afín corren las historias cruzadas en los libros. No me parece interesante Manhattan Transfer y luché bastante con Vértice, de Gustavo Ferreyra. Aunque rescato las mañas de este escritor que hacen que sea más feliz leer esta novela. La mejor novela de Saer tiene que ser una historia coral (Cicatrices), hay dos personajes inolvidables, pero ¿de qué trata esta novela? ¿No pierde fuerza el tema con la multiplicación de protagonistas?

Lo mismo Short cuts de Robert Alman-Carver, también con personajes inolvidables.

Las formas vacías o las formas que se miran en el espejo de las formas son innecesarias. Lo peor de estas historias es que ejercen una intensidad desbocada, estéril. Los ejemplos lejanos. ¿No es mucho mejor El idiota que Los hermanos Karamasov?. Los ejemplos cercanos son más prácticos. Suburbia, dirigida por Richard Linklater y basada en el guión de la obra de Eric Bogosian, es mucho menos intensa que Magnolia y mucho más contundente. De a poco nos revela que en realidad el único protagonista es Jeff (Giovanni Ribisi) Suburbia, entre otras cosas, apunta a la influencia que tiene la ficción en las aspiraciones de las personas (en verdad, tema bastante universal)

También me quedo con Little Children, de Todd Field, aunque de entrada es más la historia de los amantes que del resto de los personajes (ese personaje que se queda mirando el partido en vez de escaparse con su amante: ¿no es la continuación del Jeff de Giovanni Ribisi? Ahora lo tiene todo, pero siempre hay algo que falta, porque desde el principio hubo algo que faltaba). La que también me gustó mucho es Nine Souls -excepción a la regla: es una historia coral algo alejada del realismo, que reanuda el tema del destino de unos presos que logran escapar de una prisión- del japonés Toshiaki Toyoda.

Adrián Fares

Las Historias del Cine de Godard (Histoire(s) du cinéma)

El cine que fue hecho para pensar. El cine son imágenes que piensan por sí mismas. Manet precursor del cine. Las chicas de Manet. Godard que mediante la sensación causada por las imágenes y las palabras nos hace sentir lo que va adivinando. El cine tiene muchas historias pero las de Godard tienen que ser las menos espuria de todas. Terrible cuando explica que Inglaterra nunca tuvo cine. Italia es el país del cine, Rosellini, Antonioni, Fellini, Visconti como antes Virgilio, Dante, Leopardi y Leonardo. No es casual. Francia. La Nueva Ola es sobre las obras, no sobre los autores. Hitchcock es el gran creador de formas del siglo XX.

Los franceses son los grandes profesores del cine. Los italianos y Hitchcock los grandes maestros.

Antes, en los dos primero capítulos (que en realidad son 4, divividos en a y b) Godard nos hace entender que el cine es simple y algo más. No es arte ni técnica, es misterio. ¿Para qué complicar las cosas? ¿Qué es lo que nos hace hombres? Tiempo, muerte. Cine.

Hace dos años fui a la casa de mi tía abuela. Encontramos fotos que guardaba mi tío Francisco, fallecido cuatro años atrás. Fotos amarillentas que le recordaban cómo era el país dónde había nacido, cómo eran las personas y los lugares. Entre esas fotos, había una que me impresionó. Un hombre, de mediana edad, cadavérico, amortajado en una cajón, rodeado de personas. Se la mostré a mi tía abuela. Ella, con rápida gracia, me arrancó la foto de las manos, dijo algo en dialecto, y la fue partiendo en pedacitos. Me la quedé mirando como si estuviera soplando el humo del revolver que había disparado.

El Cine es Muerte Eterna (revolución posible contra la Muerte) pero también Nacimiento Eterno (muerte eterna):

Cuando era chico lo hinchaba a mi papá hasta que volvía a buscar en un viejo armario, desenrollaba una tela blanca, la colgaba, y nos proyectaba, a mi hermana y a mí, fotos de cuando éramos todavía más chicos y de sus pequeños viajes. Con un aparatito, extensión del proyector, especie de linterna, explicaba algunas cuestiones de las fotos. Éste es tal. Aquél otro era el que una vez. Ahí pasó esto o lo otro.

Godard:

Los jóvenes deben elegir un camino, ya es imposible ver todo el cine, tendríamos que pasarnos veinte o treinta años frente a una pantalla.

De alguna forma, nuestros institutos de educación (incluso, la familia) nos llevan a no entender o a entender mal. Primero nos hacen creer que estamos necesitados de todo, después que no necesitamos nada, luego que somos muy pobres y que estamos necesitados de más cosas. La educación que nos lleva a la guerra, a las broncas, al delito, a la estupidez, a las avivadas. Después de ser educados (jardín, primaria, secundaria -tal vez, alguno tenga suerte en la secundaria con algún profesor- incluso universidad) para no entender, para que no entendamos, de que nos den las herramientas pero que las alejen de nuestra Manos (al dejarnos en claro cuántas cosas imposibles hay, cuántas categorías y cuántas jerarquías a las que no solamente hay que apuntar, sino, especialmente, rehuir)

Tal vez por eso Godard tenga tan presente las Manos en sus historias del cine: como elemento para buscar, investigar, pensar, tienen como tarea reinventarnos, dejar que nos reinventen y reinventar a los demás. Ver las historias del cine de Godard es como que te
las vayan desatando. Algunas obras tienen esa práctica virtud.

PD: Frase de Godard-Madame de Stael a Napoleón. La Gloria es el duelo de la felicidad. Godard la aplica a los Oscar y a los premios en general.

Adrián Fares

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