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Infierno en el Instituto. 4. No ficción.

Volví a la ciudad para reunirme con la productora. Sacrifiqué mis dos días de vacaciones. Pero la productora presentante quería volver a dominar todo si hacía la película, poner a su productor delegado. Eso debía evitarse porque medio mundo me venía hablando mal de ese productor que ella quería imponer.

Tenía algunas opciones, gente que se me había acercado de alguna u otra manera interesada en el trabajo.

¿Cómo hacer que una productora volviera a un proyecto? Pensé en involucrarla con personas que conozca. Por naturaleza el ser humano quiere quedar menos mal con la gente que conoce que con la que no. Así que, propuse que el productor delegado fuera un periodista que habíamos conocido en el ambiente del terror argentino (en el Buenos Aires Rojo Sangre, creo). Este periodista escribía también sobre cualquier tipo de películas, como las que dirigía el dueño de la revista donde trabajaba que no tenía nada que ver con el terror.

Este periodista había sido también productor de una película independiente de terror. Quise poner a otra persona como productor delegado que tenía que ver con la misma película independiente, pero doña productora de origen peruano no lo quiso aceptar. No me quedaba otra que seguir con el periodista, entonces.

Ya que no aceptaba a Leo ni al productor de películas de terror, por ahí aceptaba a uno que escribía sobre las películas que ella producía.

Ahí íbamos. Le pregunté al periodista en cuestión, por teléfono, el futuro productor en cuestión que yo propondría para reemplazar al productor delegado que doña productora de origen peruano quería introducir a la película, si le interesaba realmente la producción, si lo movía ser productor, que me fuera sincero, que me dijera la verdad porque nadie estaba cobrando nada por Gualicho, pero él sí iba a cobrar, si lo aceptaba la productora, entonces tenía que comprometerse a eso.

Así que bueno, resultó que este productor-periodista al que yo llamé, se nos adelantó un poco el día de la entrevista y con su camisa y su sonrisa poco fiable, estaba en la oficina de doña productora de origen peruano antes de que yo llegara con Leo.

Bueno, le perdonamos eso.

Ahí estaba él hablando con doña productora de origen peruano y chusmeando sobre medio mundo del ambiente de cine. Me había contado sobre medio mundo. Es mi error y el de ningún otro aceptar gente tan chismosa. Digo, gente tan chismosa con ningún talento, no era Manuel Puig ni Truman Capote. Y además tenía un desdén terrible por la gente que se dedicaba a escribir para el cine (la gente que no puede, odia)

Y bueno, esta persona más o menos impresentable como ya pueden suponer, se puso del lado de la productora presentante. No recordó que yo le pedí que por favor fuera responsable con la oportunidad que le estaba dando. Y luego no pidió perdón, cobró su sueldo y desapareció.

Es uno de los sueldos que pagó Gualicho, además del sueldo de un asistente de dirección que resultó que había trabajado para otras producciones de la productora presentante (y por suerte, el sueldo de uno de los mejores asistentes de dirección de aquí, de los más experimentados, que me encargué yo de incorporar al proyecto antes de que el INCAA cerrara las puertas del expediente y la productora presentante de origen peruano renunciara al proyecto; cuyos derechos por suerte volvieron a quedar totalmente en mi poder; la habíamos denunciado a la oficina de transparencia del instituto, del INCAA, por todas las cosas que nos venía haciendo, se enojó y dijo que entonces no haría la película, le dije que no la hiciera entonces, nos levantamos con Leo y nos fuimos de la oficina palermitana para nunca volver y fin de esta historia en cuatro partes de la que ya me quiero olvidar, fin de Infierno en el instituto, aunque seguimos yendo al instituto por un tiempo para saber en qué estado había quedado la película, especie de Bruce Willis en Duro de Matar con ese edificio vetusto y desactualizado; ver cómo seguir, tratar de que reemplazaran a la productora, tratar de que un premio fuera un premio y no una incoherencia)

Pero antes de que todo terminara y para complicar un poco más las cosas, de alguna manera cayó, antes del bueno, un asistente de dirección malo que había trabajado para otras producciones de la productora palermitana.

Me envío, pactando con la productora presentante de origen peruano, a que reescribiera todo el guion, que sacara a la mitad de los personajes (que ya eran pocos, a los coches, a algún que otro animal que solo aparecía en una escena)

Hizo un absoluto desastre con el guion y conmigo con tal de ser pagado y dio una opinión absolutamente errónea de todo. Pero así es esta sociedad que obsequia futuro a estos personajes impresentables, dados a la violencia en el diálogo, a la seguridad infundada y todas esas cosas que no me gustan escribir, pero para ser un escritor sincero tengo que escribir. Obsequia futuro a estas personas y les quita el futuro a los pelotudos como yo que la pensamos dos veces antes de dañar a otra persona hasta de refilón.

Todos podemos oprimir a los demás: es una cuestión de decisión. Este muchachito engreído, el penúltimo asistente de dirección de Gualicho, eligió oprimir con su mínimo poder.

El tal asistente de dirección me dijo que cambiara todo el guion y me mandó a trabajar gratis más o menos 2 meses.

¿Para qué? Para que terminará en nada todo eso. La productora seguía sin querer hacer la película. No había manera. Era toda una estratagema de la productora peruana para dilatar el hecho de que ya había firmado (y cobrado una cuota del dinero del premio) con el instituto de cine y no quería hacer la película.

Había cobrado 600 mil pesos de la primera cuota del premio que habíamos ganado y la tenía en su cuenta y no nos había pagado ni un centavo a Leo y a mí y encima nos hacía trabajar gratis.

Podía haber cambiado esos 600 mil pesos a dólares y usarlos para sumar más chapa a su cuenta bancaria que luego usaba para seguir presentando proyectos al Instituto de cine.

O podía usarlo para cualquier respaldo financiero. Mientras, nosotros, yo el dueño de la película, el creador, Leo, que había trabajado en la película también como productor inicial, nada. Nada de nada.

Seguí trabajando como un animal para Gualicho, con estas bestias aceptadas por la productora presentante palermitana cercándome sin ver un peso.

En un momento, en la reescritura de Gualicho sugerida por el penúltimo asistente de dirección para abaratar costos, mi novia de ese entonces, no aguantó más la situación y me dijo que quería separarse porque necesitaba tener alguna proyección de futuro en la pareja para formar una familia. Estábamos en 2018. Ya venía aguantando con estoicismo mi discapacidad auditiva (diré que no es fácil para otra persona aceptar que su pareja no escucha cuando se saca los audífonos y tener que hablarle a la cara en la oscuridad de la cama compartida; digan lo que digan, sé que no es fácil, y que duele y molesta, y lo acepto)

Y tenía razón en eso del futuro. Yo no había podido hacer la película, mi futuro estaba más o menos contenido en eso, es como una empresa que se viene abajo, así que estas consecuencias son posibles. Y uno no puede pedir a otra persona que se quede por amor al arte. El amor al “arte” es de uno y ni siquiera es amor, es algo que no pudimos elegir, que nos eligió a nosotros. Yo no creo en nada, pero sí creo en esta elección. La de contar una historia en vez de otra, la de que te caiga algo que parece una idea y tengas que llevarlo de la mano como si fuera tu hijito o hijita hasta una puerta que de repente se abre y ahí sale un fogonazo de luz que en estos casos es el fogonazo de luz del proyector que hace que tus personajes se despeguen de la página y corran por un llano verde mientras los reflejos del sol acarician al objetivo de la cámara y también a los espectadores. Y algunos de nosotros, ya golpeados de alguna manera u otra por la vida, no tenemos otra cosa.

Le dije a mi novia de ese entonces, la segunda de origen asiático, de la casualidad asiática, que hiciera lo que quería porque yo estaba terminando otra versión del guion de lo que había luchado toda la vida. Y encima ya antes había escrito otro guion más largo, otra ficción oscura, fantástica y con mezcla de ciencia ficción, que me encantaba, que se llama Mr. Time. Y no podía dejar a mis criaturas de ficción.

Y no veía otro futuro para mí, no iba a volver a la Obra social: iba a seguir adelante para mi bien y el de todos los seres humanos (las personas que no llegan a hacer los que les gusta en la vida se dedican a joder a los demás casi siempre)

Quedé solo en mi departamento en el momento más duro otra vez. Mientras mi pareja se llevaba algunas cosas que le pertenecían, me fui a caminar con la frente alta, viendo que estas cosas parecidas ya me habían pasado en la vida y que no me quedaba otro destino más que enfrentarlas como podía, que estas incoherencias de la vida, no me iban a echar abajo esta vez, que la estupidez y el sin sentido de todo no iban a ganar.

Ahora, a veces, me parece que estuvieran ganando.

Lo del premio fue un infierno. Me trajo más problemas en la vida que otra cosa. Perdí gente. Perdí oportunidades. Perdí aliento.

Pero aquí estamos, exhalando bocanadas de aire frío como un perro atado. Un perro atado que acaba de romper sus cadenas. Y que es libre para correr para donde se le antoje.

Aquí termina Infierno en el instituto. Si quieren pueden firmar la petición de Change org para que pueda filmar mi película, para que pueda seguir con el cine.

Aclaro que Gualicho está disponible para cualquier productor o productora que sepa de cine y se interese por la película. Los derechos son míos y de nadie más.

Por suerte, yo puedo decidir a quién dejo entrar y a quien no dejo entrar para que se acerquen a mis criaturas de ficción, a mi dedicación más coherente y sincera, y a mi vida.

change.org/gualicho

Fin.

Seré nada, una historia suburbana de terror. Mi nueva novela, 2021. Link a muestra en Google Play Books. Y enlace de descarga libre.

Si quieren acercarse a los personajes de Seré nada, una historia suburbana de terror, mi última novela pueden hacerlo manteniendo una distancia prudente. Ya saben que los que callan mucho, algo esconden. Y que los días de lluvia es mejor salir corriendo. A no ser que quieran experimentar algo nuevo…

#nuevanovela #aventuras #conurbano #granbuenosaires #terror #misterio #fantasy #discapacidadauditiva #identidades #2021

Comparto el enlace a Google Play Books (Seré nada, 200 páginas, 2021) donde pueden leer una muestra y si quieren adquirir la novela en este caso (la verdad es que no encontré la manera de subirla gratis a Google Play, por eso hay que pagar) A cambio me parece que para algunas personas será más fácil leerla así:

Google Play Books:

https://play.google.com/store/books/details?id=jE0aEAAAQBAJ

El modo tradicional que es buscar los Epub y Mobi en Google Drive (así como PDF) en el inicio de este blog adriangastonfares.com sigue vigente.

Agrego un nuevo enlace directo, gratis, en Anonfiles para que puedan descargar mi nueva novela, abrirla y leerla en la aplicación Aldiko Classic en el teléfono celular, por ejemplo, o en lectores de libros electrónicos como Kindle (convertir en Calibre o enviárselos por email, ya sabrán), otros como Kobo, o disfrutarla en la PC con Adobe Digital Editions o FBreader. Aquí copio el enlace de descarga directa:

https://anonfiles.com/Fboffdvau5/Sere_nada_-_Adrian_Gaston_Fares_epub

Disfruten el fin de semana.

Si quieren disfrutarlo con la compañía de Ersatz, Silvina, Manuel, Algodoncito, Fanny, Gema, Lungo y los otros personajes de Seré nada, espero que se entretengan.

Adrián

Argumento:

En Seré nada, tres amigos con sordera parten hacia el Sur del Conurbano bonaerense en busca de una mítica comunidad de personas sordas. En cambio, encuentran un barrio de personas silentes, pero ¿qué secreto sus bocas cerradas impiden revelar?

PD: Portada de Seré nada, una historia suburbana de terror.

Portada Seré nada, una historia suburbana de terror. 2021. 200 páginas. Adrián Gastón Fares.

Cine: Pedido de ayuda y firmas para Adrián Gastón Fares.

Hola! Soy Adrián, escritor, director y guionista de Cine. Y tengo hipoacusia. En el 2017, me presente junto con Leo Rosales en el concurso de Opera Prima de Ficción de INCAA y ganamos. Esto nos iba a brindar la posibilidad de dirigir mi primer largometraje de ficción: Gualicho. Pero fuimos engañados y nunca pudimos producir nuestra tan deseada película. Hace dos años estamos luchando para cobrar el premio y empezar a dirigir la obra en la que tantos años estuvimos trabajando pero el INCAA sigue fallando en nuestra contra. Por eso les pido que me acompañen con su firma para que el INCAA responda a nuestro reclamo y nos entregue el dinero del premio que es lo que corresponde.

ES IMPORTANTE, PRIMERO, PARA QUE SE RESPETE LA LEY DE CINE Y SUS ARTÍCULOS. YA QUE SE LA HAN SALTADO.

SEGUNDO: EL AGRAVANTE DE LA FALTA DE INCLUSIÓN EN ESTE CASO, ADEMÁS DEL DAÑO INTEGRAL A MI CALIDAD DE VIDA Y A MI PRODUCCIÓN CREATIVA, SERÁ LA FALTA DE CONTENIDOS DIVERSOS YA QUE SOY UNA PERSONA CON DISCAPACIDAD Y LAS TEMÁTICAS QUE ABORDÉ FUERON SIEMPRE CERCANAS A LA IDENTIDAD Y LA DIVERSIDAD DESDE LOS GÉNEROS QUE MÁS LLEGAN, QUE MÁS CONMUEVEN Y MÁS INTERESAN A LOS ESPECTADORES. SIEMPRE PREOCUPADO POR MEJORAR LAS NARRATIVAS Y LOS CONTENIDOS AUDIOVISUALES.

Por eso, trabajamos noche y día con el objetivo de presentarnos a esta convocatoria y la ganamos. Pero lamentablemente, el premio lo cobró una tercera persona, que el INCAA nos indicó que pusiéramos como productora puesto que nosotros no cumplíamos con un requisito para participar que es el puntaje de Mundo Tributo. Esta persona no participó en ningún momento del proyecto y, si bien yo figuraba como director de la película en la resolución del premio, no recibí un peso.

Desde que comenzamos a reclamar fuimos mal asesorados por parte del INCAA en toda instancia y nunca recibimos ningún tipo de ayuda. Y hoy, dos años despues de luchar, seguimos sin poder hacer Gualicho, la obra en la que estuve tantos años trabajando. El proyecto ganador quedó encajonado, mayormente se debe a desacuerdos internos, políticos y burocráticos.

Cuando gané el premio no especifiqué mi hipoacusia, ni dije que tenía certificado de discapacidad (CUD) pero luego expliqué ante las autoridades de INCAA y Ministerio de Cultura. Lo que advertí es lo que ocurrió: Daños y perjuicios en mi vida por dedicarme a lo que estudié a pesar de mi condición (Diseño de Imagen y Sonido en la Universidad de Buenos Aires). A nadie le importó las consecuencias que iba a tener en mi inclusión menospreciar y discriminar el logro de una persona, y más de un persona con discapacidad. Y es sólo un agravante; como actuó el INCAA hasta el momento es irresponsable y negligente ya de por sí como puede verse en el expediente de referencia 8471/17.

Agradezco el apoyo y la ayuda que me puedan brindar. Por favor, compartan y firmen esta petición. Para que se haga justicia y el INCAA finalmente nos de lo que nos merecemos, el premio del concurso de Opera Prima, para poder empezar a grabar Gualicho. 

Muchas gracias!

Adrián Gastón Fares

Firmar y compartir el pedido: change.org/gualicho

Si sos seguidor de este blog, sería bueno que compartas y firmes este pedido para que el autor del mismo pueda finalmente filmar el proyecto por el que ha sido premiado. El link es el siguiente. El pedido es hacia el Ministerio de Cultura de la Nación y el Instituto de Cine Argentino (INCAA) que fue el que otorgó el premio.

change.org/gualicho

Texto completo del pedido:

Autor, Guionista, Escritor, Director de cine, Productor Mundo tributo, Gualicho, Mr. Time, Las órdenes.

Escritor de las novelas Intransparente, El nombre del pueblo, Seré nada, una historia suburbana de terror, entre otras.

Entrevista al respecto sobre el premio a Adrián Gastón Fares:

Entrevista radial sobre el tema cine e Instituto de cine.