El joven pálido 9.

El joven pálido 9

El joven pálido 9

Ahora que por uso y costumbre
la oscuridad ganó terreno,
algunos días siente
el soplo del paraíso.
La bondad que le gustaría
repartir
incluso a los enemigos,
que no son tales;
les desea el bien a todos
por igual.

En la calle donde pasa por vivo,
trata de recordar su misión:
que alguna vez dejó la tumba caliente
para una difusa tarea,
pero ya su fervor se enfría:
demasiados reveses:
un atentado a la
coherencia.

Y ni siquiera puede expresar
que se siente atravesado por
un amor quieto,
de esos que sólo lleva el viento de pueblo en pueblo
de ciudad en ciudad,
cuando ve a un perro que se acerca
y lo lame.

Él fue hecho para el tránsito pesado
del árbol a la mesa:
para juntar las aceitunas negras caídas del olivo.
Ella para extraer con su garganta dorada el agua de la fuente.

Él fue hecho para los pastos altos y la escondida.
Ella para posar su mirada en él
y despojarlo.
“Oh, dulce ladrona,
tus ancestros te entrenaron para mirar”

La noche anterior bailoteó en un boliche,
hizo el baile del zombi,
del que ya nos ocuparemos.

De cualquier manera.

Get ready for this.

Oh, dulce ladrona.
Tus ancestros te entrenaron para mirar.

Y, mientras piensa, la acción del día es:

Disculpe, Joven pálido.
Por favor, córrase de este cantero y déjeme regar las plantas
esta mañana de sol.

“Disculpe, Joven pálido”,
dice el portero,
“estoy de acuerdo con los cartoneros
que dicen que estás equivocado
que sos un embuste
que te crees muerto pero estás más vivo que
esta mariposa”,
dice mientras agarra una mariposa blanca
que estaba posada en el ficus
y se la engulle sin ningún problema:
“Tiene nutrientes”

Otra vez el vaivén.
¿Él vio mal o el portero se comió una mariposa blanca?
Si se comió una mariposa blanca:
él puede ser el Jovén Pálido y estar realmente muerto.
Si se comió una mariposa blanca:
el Portero puede ser algo más o algo menos que un portero.
Si se comió una mariposa blanca,
lechera,
ella puede estar esperándolo en algún lugar.

La vida es simple.
No es vida.
Es imaginación.

por Cooonde

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El joven pálido 8.

Un cantero rodeado de piedras,
el sol,
¡qué bien!
Le gustan
pero sabe lo que se esconde atrás de lo
apacible
Desahuciado,
olvidó lo que una vez encontraba.
Mira que te mira.

Es un momento nada más,
las nubes se siguen moviendo
metáfora más difícil de lo que parece
en tiempos de inestabilidad.

Dejar el mundo subterráneo
olvidar el cosquilleo
de las lombrices
¡Qué fácil!
Todo por nada.
Indistinguirse.
Camuflarse.
No le molesta.
Siempre lo hizo.
Y después arremeter,
con esa seguridad en la embestida
de las mujeres más frívolas.
Dibuja,
con sus falanges blancas
que brillan
cuando las nubes se desenganchan
y dejan pasar el sol.

por Cooonde

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