Kong 8

 

Querido Kong,

El otro día estaba el cielo estrellado y pensé en el tiempo y en que las estrellas que vemos ya no están ahí, me acordé de vos y decidí escribirte. ¿Cómo van las cosas con Taka? ¿Siguen persiguiendo No-seres en el futuro? Por acá la gente juega a algo parecido, buscan con el celular a un dibujito virtual. Según mi cuñado, mientras paseaba a su perra, un hombre se detuvo celular en mano frente a las rejas que protegen una estatua. Berreaba porque no podía cazar al ente virtual en el recinto.

Bueno, te digo algo contundente. Con la práctica logré sentir yo también tus pensamientos. Me llega malestar y confusión.

Va para vos una metáfora aprendida en yoga, no es una metáfora pero yo le voy a llamar metáfora. Hay que tener el plexo solar fuerte para contener el ego y a la vez estar bien plantados frente a los demás. Tener ego no significa ser egoísta. Es otra cosa. El plexo solar está entre el corazón y el ombligo, más o menos, y manejándolo, creo que se pueden lograr cambios en la realidad.

En tu tiempo, y por tu trabajo, espero que no dejes que te hagan la gran “Naranja Mecánica”, que es lo que la sociedad nos hace a todos para civilizarnos, por eso el poder de esa película. Y digo por su escena final.

En mis épocas de universidad, una ayudante me regaló una claqueta de cine con una papelito que decía “Ama el arte en ti mismo, más que a ti en el arte”. Una frase de Stanilavski.  Prefiero lo de Kant: nunca usar a una persona como medio. El arte no está en nosotros mismos. Ni nos buscamos a nosotros en el arte. Simplemente, como diría Saul Bellow, perseguimos una verdad…

Tal vez no seamos nada. Ni exista nada parecido a un destino. Pero somos lo que construimos y lo que sentimos en este momento. ¿Cabe alguna duda?

Hay que aprender de los animales, también. Un animal no confía rápidamente. Uno entra en algunos lugares y siente algo en el corazón que está más allá de cualquier explicación racional. Agobio, pesar, rendición. Me pasa en un local de copias comerciales que suelo visitar por mi trabajo (te adjunto una fotografía). El otro día el tipo tenía la radio encendida y pasaban Rocket man. Seguro que siguen escuchando a Elton John en tu tiempo. También otra canción, de una película, de un grupo desconocido, que me puso bastante triste.

¿Vos estás seguro que te gusta tu trabajo? Suena mucho más interesante que el mío. Estos No-seres serían un peligro contra la humanidad si proliferaran. ¿No será una metáfora lo de No-seres y lo que me escribís desde el futuro es simplemente la manera en que la humanidad se alienó?

Hoy soñé con peceras grandes, con peces que competían y se destrozaban entre ellos, en especial a los más débiles, una especie de cruza entre delfín y discus, y yo tenía que recorrerlas y salvar a los que pudiera. En una de las peceras había una araña marina, animal inexistente creo, y yo tenía mucho miedo de meter la mano ahí. Los peces eran devorados por otros peces o estos pequeños monstruos. Creo que también por eso te escribo. Tal vez soñé con tu trabajo.

Y ya que estamos con los animales. En un documental de Werner Herzog, cineasta de nuestros tiempos, un pingüino se aleja de la parvada. En vez de adentrarse en el mar, enfila hacia el continente. Lo espera la muerte. Pero tal vez, pienso, más pingüinos hagan lo mismo y terminen evolucionando de esa manera. No lo sabemos.

¿Cómo son los pingüinos en tu época, amigo Kong? ¿Siguen existiendo?

Bueno, me espera una fotocopiadora. Trámites y diligencias. Cientos de hojas, en las que leo palabras como: inoficioso, escalonada, expendiente, frases como dar lugar. Inoficioso, ¡qué palabra! Tal vez estas cartas sean inoficiosas, ¿no lo pensaste?

Pero yo no estoy ahí. Parafraseando a una canción de Sting, cayendo en un sentimentalismo irremediable, ésa no es la forma de mi corazón.

Abrazo grande,

Adrián

 

La verdad parcial

Se puede relacionar la útil y necesaria verdad parcial que propuso el filósofo Hans Vaihinger (discípulo de Kant), la katharsis de Aristóteles y las revelaciones que ofrecen algunos momentos de las obras artísticas.

También para los propósitos de la creación, es necesario sacar a luz una verdad parcial o construcción útil, una imagen mental que tiene el germen de la futura obra pero también el de nuestro supuesto genio. Vaihinger llama a estas construcciones parciales ficciones. El psicólogo Alfred Adler se basa en este concepto para crear su particular teoría de la personalidad.

Tal vez a esta verdad parcial, de la que partimos para crear, la podemos encontrar como observadores sólo en algún momento de la obra terminada, alimentada por el proceso de construcción. Tal vez la creación no sea más que el procedimiento que sirve para mostrar en algún punto esta verdad parcial que encontramos en una eufórica visión (sí, visión). En el cine, por ejemplo, una secuencia, como la cámara frente a la ventana de la habitación en que un músico enclaustrado le da duro a la guitarra en Last Days (la película de Gus Van Sant), es un buen ejemplo de expulsión de significados. A la vez es todo, y a la vez, nada. Una secuencia central.

Hans Vaihinger ejemplifica las verdades parciales a través de los conceptos científicos de ondas electromagnéticas, de protones y electrones y otras creaciones útiles jamás demostradas, pero que sirvieron como puentes a los científicos para encontrar mejores verdades.

Me gustan las películas, o los libros o las pinturas, que son grandes o pequeñas verdades parciales. Las demás puedo disfrutarlas, pero no me hacen falta. La verdad parcial nunca deja de lado la belleza.

A. F.

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