El uso del cine y la literatura

 

elbanquetedebodas

Con respecto al cine y la literatura creo que el cine es un arte más completo. Apela a las sensaciones. Cuando uno lee una novela, como me pasó con la última de Houellebecq o leyendo a Amelie Nothomb, hay una voz que nos queda dentro de la cabeza. Esa voz al salir a la calle, por decir algo, relata nuestra propia vida. Con el cine es una sensación, una especie de vivencia lo que nos queda adentro. Eso me pasó con la última película de Terrence Malick, King of cups. Lejos de ser buena, pero uno se enriquece con la vivencia y la potencia de las imágenes produce la sensación de que la vida puede ser de esa manera. Lo mismo se puede decir de El banquete de bodas, de Ang Lee (la fotografía del inicio del post).

La literatura, en cambio, en su uso nos invita a construir un lenguaje más complejo y menos completo, mientras que el cine nos acompaña en un modo de ver y sentir el mundo simple y compacto. Las mejores novelas apelan a imágenes en su devenir, como las de Bernhard y Bellow.

Podríamos decir que el resultado de ver cine propicia un acto postural, físico, y la literatura uno de la impostura.

Adrián Fares

La verdad parcial

Se puede relacionar la útil y necesaria verdad parcial que propuso el filósofo Hans Vaihinger (discípulo de Kant), la katharsis de Aristóteles y las revelaciones que ofrecen algunos momentos de las obras artísticas.

También para los propósitos de la creación, es necesario sacar a luz una verdad parcial o construcción útil, una imagen mental que tiene el germen de la futura obra pero también el de nuestro supuesto genio. Vaihinger llama a estas construcciones parciales ficciones. El psicólogo Alfred Adler se basa en este concepto para crear su particular teoría de la personalidad.

Tal vez a esta verdad parcial, de la que partimos para crear, la podemos encontrar como observadores sólo en algún momento de la obra terminada, alimentada por el proceso de construcción. Tal vez la creación no sea más que el procedimiento que sirve para mostrar en algún punto esta verdad parcial que encontramos en una eufórica visión (sí, visión). En el cine, por ejemplo, una secuencia, como la cámara frente a la ventana de la habitación en que un músico enclaustrado le da duro a la guitarra en Last Days (la película de Gus Van Sant), es un buen ejemplo de expulsión de significados. A la vez es todo, y a la vez, nada. Una secuencia central.

Hans Vaihinger ejemplifica las verdades parciales a través de los conceptos científicos de ondas electromagnéticas, de protones y electrones y otras creaciones útiles jamás demostradas, pero que sirvieron como puentes a los científicos para encontrar mejores verdades.

Me gustan las películas, o los libros o las pinturas, que son grandes o pequeñas verdades parciales. Las demás puedo disfrutarlas, pero no me hacen falta. La verdad parcial nunca deja de lado la belleza.

A. F.

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Historias cruzadas

Expiación, deseo y pecado (Atonement):

No leí la novela de McEwan, pero el final de la película me parece un error. Hubiera estado bien si el guionista dejaba sutiles rastros que nos permitieran ir adivinando con cierta seguridad el desenlace. Los rasgos no están o son demasiado sutiles. El plano secuencia demasiado plano secuencia. Ya todos sabemos que algunas historias de amor viven en la imaginación. Qué aporta ese plano final al entendimiento humano sobre las pasiones. ¿Para qué escribió Chéjov? ¿Para qué filmó Bergman? Los temas y su desarrollo deberían abordar de lleno algunos asuntos, jugar alguna pulseada con la realidad y con las personas. Lo demás es entretenimiento para descansar al llegar del trabajo.

Igual que:

La joven vida de Juno (Juno)

La película está llena de estereotipos y tópicos transitados. Al principio rescato las ganas de convertir a la misma Juno en algo más que una adolescente tipo (las ganas de cargar en las espaldas de Juno algo más que su propia historia). Hace un tiempo pensé que el cine estilo hollywood podía seguir siendo interesante con las nuevas comedias. Ahora una comedia como ésta llega al Oscar (lo que podría ser una buena noticia, si no fuera el tipo de película que te pasan en la secundaria) ¡La madre suplente! ¡El esposo! La misma Juno es tan segura en su idiotez que da miedo. Me quedo con la otra -Supercool- donde también actuaba ese flaquito desgarbado y también me quedo con Knocked up) En el cine el humor satírico trabaja para que todo siga siendo como es. Cuando usan bien el humor los yanquis son iconoclastas, crueles, corrosivos, de Mark Twain a Philip Roth, la sátira yanqui es certera y está del lado de los personajes patéticos. En cambio, en el cine y en algunas series, se trata de personajes graciosos, que dicen o hacen (como en los Simpsons) muchas cosas ocurrentes y divertidas (más o menos lo que hacemos cuando estamos con amigos en una casa o en un bar, supongo que un poco gracias a estas películas y a esas series) Cabe aclarar que Jason Reitman es canadiense (hijo de Ivan Reitman, el director de Cazafantasmas) pero estudió y se formó en California.

Para no perder más tiempo con las novedades:

No vi Petróleo Sangriento pero esperemos que no sea una historia de vidas cruzadas porque:

Las historias de vidas cruzadas son redundantes (me pasé como cinco años tratando de encontrar Boogie Nights. Mejor hubiera sido no encontrarla) Desconfío de las historias corales en el cine (evitar Paul Haggis; y recordar la primera parte de Amores perros). Correctas para pasar el cepillo a pelo.

Sí me pareció una buena película Embriagado de amor.

Una suerte afín corren las historias cruzadas en los libros. No me parece interesante Manhattan Transfer y luché bastante con Vértice, de Gustavo Ferreyra. Aunque rescato las mañas de este escritor que hacen que sea más feliz leer esta novela. La mejor novela de Saer tiene que ser una historia coral (Cicatrices), hay dos personajes inolvidables, pero ¿de qué trata esta novela? ¿No pierde fuerza el tema con la multiplicación de protagonistas?

Lo mismo Short cuts de Robert Alman-Carver, también con personajes inolvidables.

Las formas vacías o las formas que se miran en el espejo de las formas son innecesarias. Lo peor de estas historias es que ejercen una intensidad desbocada, estéril. Los ejemplos lejanos. ¿No es mucho mejor El idiota que Los hermanos Karamasov?. Los ejemplos cercanos son más prácticos. Suburbia, dirigida por Richard Linklater y basada en el guión de la obra de Eric Bogosian, es mucho menos intensa que Magnolia y mucho más contundente. De a poco nos revela que en realidad el único protagonista es Jeff (Giovanni Ribisi) Suburbia, entre otras cosas, apunta a la influencia que tiene la ficción en las aspiraciones de las personas (en verdad, tema bastante universal)

También me quedo con Little Children, de Todd Field, aunque de entrada es más la historia de los amantes que del resto de los personajes (ese personaje que se queda mirando el partido en vez de escaparse con su amante: ¿no es la continuación del Jeff de Giovanni Ribisi? Ahora lo tiene todo, pero siempre hay algo que falta, porque desde el principio hubo algo que faltaba). La que también me gustó mucho es Nine Souls -excepción a la regla: es una historia coral algo alejada del realismo, que reanuda el tema del destino de unos presos que logran escapar de una prisión- del japonés Toshiaki Toyoda.

Adrián Fares