El joven pálido 10

el_joven_palido_9

¡Que la piel se vuele!
¡Se desarme en pedacitos!
Las uñas.
Pueden ayudar,
pero las uñas son
piel endurecida,
y nada,
solamente el tiempo
y otra mano
completan el trabajo.

El joven pálido piensa,
sendereándose,
emboca un pensamiento pasado,
cuando llevaba la cabecita enroscada que había sido su hijo en la mochila
y enseñaba máximas
al costado de un laguito.

Eso había sido
antes que se lo sacaran
y lo encerraran,
mucho antes de que un tiro se pegara.

Entonces había dicho:
pequeñuelo,
nene nenito,
no dudes dos veces de tus pensamientos:
ése es el camino del desconcierto.

Sé rápido.

Suele ganar, el que primero pierde la dignidad.

La mochila con el casiniño muerto
estaba apoyada en el piso, entre los yuyos,
él sentado en un árbol caído,
la corriente del laguito se llevaba su reflejo,
lo amuecaba,
lo endurecía,
nunca había sido tan feliz
como no siéndolo nunca.

– cooonde

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El joven pálido 9.

El joven pálido 9

El joven pálido 9

Ahora que por uso y costumbre
la oscuridad ganó terreno,
algunos días siente
el soplo del paraíso.
La bondad que le gustaría
repartir
incluso a los enemigos,
que no son tales;
les desea el bien a todos
por igual.

En la calle donde pasa por vivo,
trata de recordar su misión:
que alguna vez dejó la tumba caliente
para una difusa tarea,
pero ya su fervor se enfría:
demasiados reveses:
un atentado a la
coherencia.

Y ni siquiera puede expresar
que se siente atravesado por
un amor quieto,
de esos que sólo lleva el viento de pueblo en pueblo
de ciudad en ciudad,
cuando ve a un perro que se acerca
y lo lame.

Él fue hecho para el tránsito pesado
del árbol a la mesa:
para juntar las aceitunas negras caídas del olivo.
Ella para extraer con su garganta dorada el agua de la fuente.

Él fue hecho para los pastos altos y la escondida.
Ella para posar su mirada en él
y despojarlo.
“Oh, dulce ladrona,
tus ancestros te entrenaron para mirar”

La noche anterior bailoteó en un boliche,
hizo el baile del zombi,
del que ya nos ocuparemos.

De cualquier manera.

Get ready for this.

Oh, dulce ladrona.
Tus ancestros te entrenaron para mirar.

Y, mientras piensa, la acción del día es:

Disculpe, Joven pálido.
Por favor, córrase de este cantero y déjeme regar las plantas
esta mañana de sol.

“Disculpe, Joven pálido”,
dice el portero,
“estoy de acuerdo con los cartoneros
que dicen que estás equivocado
que sos un embuste
que te crees muerto pero estás más vivo que
esta mariposa”,
dice mientras agarra una mariposa blanca
que estaba posada en el ficus
y se la engulle sin ningún problema:
“Tiene nutrientes”

Otra vez el vaivén.
¿Él vio mal o el portero se comió una mariposa blanca?
Si se comió una mariposa blanca:
él puede ser el Jovén Pálido y estar realmente muerto.
Si se comió una mariposa blanca:
el Portero puede ser algo más o algo menos que un portero.
Si se comió una mariposa blanca,
lechera,
ella puede estar esperándolo en algún lugar.

La vida es simple.
No es vida.
Es imaginación.

por Cooonde

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El joven pálido 8.

Un cantero rodeado de piedras,
el sol,
¡qué bien!
Le gustan
pero sabe lo que se esconde atrás de lo
apacible
Desahuciado,
olvidó lo que una vez encontraba.
Mira que te mira.

Es un momento nada más,
las nubes se siguen moviendo
metáfora más difícil de lo que parece
en tiempos de inestabilidad.

Dejar el mundo subterráneo
olvidar el cosquilleo
de las lombrices
¡Qué fácil!
Todo por nada.
Indistinguirse.
Camuflarse.
No le molesta.
Siempre lo hizo.
Y después arremeter,
con esa seguridad en la embestida
de las mujeres más frívolas.
Dibuja,
con sus falanges blancas
que brillan
cuando las nubes se desenganchan
y dejan pasar el sol.

por Cooonde

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El joven pálido 7.

Chau flashback pedorro.
El que no lo entendió,
se embroma.

Jóvenes poetas
Jóvenes amantes
Dejen de escribir en los telos
historias de medio pelo
Ayúdenme a olvidar
que alguna vez te dejé
en manos
ajenas.

Fantasmas de la noche costera
Amigos del pasado urbano
Dadas en adopción: mascotas de futuros condominios,
que remuevo en el basural
donde maúllan los cartoneros
Tres vagabundos de la calle Paraná,
que acabo de cruzar de reojo
¡Ronronen
en mi pecho!
Todavía puedo inflar mis pulmones
Y que salten al aire
los perdones
Todavía puedo enfrentar
mi propio desdén.

El Joven pálido estaba acodado
en la barra de un bar
tomando champán,
tomando champán.

Y el líquido salía
por los putrefactos orificios.
Pero las burbujas subían
igual,
y lo alcanzaban de lleno
como las balas en los
noticieros.

Una noche,
después de ver a su Diana
postrera aquella quimera
bla, bla,
escribió:

A veces me gustaría
vestirme de furia.
Arrastrar el polvo de largos pasillos
con la cola de un largo traje
y asomarme a los majestuosos
ventanales,
a las mujeres
que dejamos pasar.
Que pasan
por la calle en un inexplicable
desfile fortuito
Y si alguna me ve,
saludar.
Y arremangarme las ilusiones.
Debajo
no soy más que eso,
que pensó,
que pensaba.

por Cooonde

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El joven pálido. 6

We are lost in the marvellous prison
and theres is no reason..

El joven pálido pensaba en el poco inglés
que sabía, el de las canciones…
Así que se inventó una.
La arboleda y el camino de tierra
se hacían más reales,
gracias al peso de la mochila.

Peso suficiente,
inesperado
(nunca había pensado que iba a terminar llevando eso por los senderos rústicos de su país),
en la cabeza y en la espalda.
Vayamos de frente lo que el joven pálido iba a hacer,
era buscar a la madre de su hijo.

Hija de un estanciero.
Mientras el joven pálido bajaba de la camioneta que lo acercó al pueblo,
la chica arrancaba zanahorias de una huerta.

Racista y a la vez activista
de la ecología,
había donado a la ciencia
la flor de su descuido
el feto empedernido
que había intentado nacer.

El kilometro 112.
El joven pálido caminaba decidido hacia la casa de su ex
con la mitad de una sonrisa en la cara.
Escuchó una voz a su derecha que le gritó:
-¡Bobo!

Llegó a ver como el chistoso se escondía en el maizal,
los dientes desparejos, los anteojos negros embutidos en la cara;
¿de dónde había salido ése?

El joven pálido, exactamente una hora antes de que el padre de su ex disparara al aire
y lo amenazara de muerte si volvía a esa casa
a sacudir al feto en la cara de su hija,
escupió
y dijo
-Nene, ahora vas a verle la cara a tu mamá.
Las entrañas ya las conocés.
Pero en este mundo, lo que importa es la apariencia.

El feto maloliente no contestó.

Le cayó otra piedra.
Se detuvo en seco.

Nene. Como éste hay unos cuantos. Siguen la luz o la oscuridad, son clase alta
o clase baja, limpios o sucios, inteligentes o estúpidos, pero están corroídos por dentro
y por fuera.
Ellos son lo que hacen nada más.
En un momento una cosa y en otro, otra.
Vos hacé la tuya, sin mirar a los costados.

Miró atrás
y arriba.

La segunda piedra no era una piedra
negros pájaros carroñeros
lo venían siguiendo
y se mandaban clavados en el aire
y sobrevolaban la mochila

El joven pálido se puso los auriculares
del walkman.
Estamos en los noventa,
aunque nadie se dé cuenta
Apretó el paso.
De vez en cuando,
tiraba manotasos
para alejar a los pajarracos.

por Cooonde

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El joven pálido. 5

El joven palido 5

Las hojas caen en contra del viento
que las hace caer.
Las personas
vemos esto.

Con las lombrices aéreas
a veces descubría
que no había mucho más de lo que buscaba
Ni había mucho menos.
Algunos días tenés lo justo
-lo justo es lo perfecto, es una caricia mental-
Y entonces -chau paranoia, mucho gusto-,
¿qué hacés?

¿Cómo afrontar la sospecha confirmada?

Coro:

“Como la planta que sabe que el agua no está lejos
después inclinándote un poco al sol
sin deformarte demasiado.”

Pero no es fácil.

Amar es desenrollarse
sin pausa.

Play.

En esta película yo camino
hasta el Museo de la Morgue
donde flota un feto
¡Oh, feto flotador
hijo de mis entrañas!
Un guardia inseguro me sigue
con la mirada,
pero cuando se descuida
rompo la pecera,
atajo el feto que cae con la viscosidad
y me lo meto en la mochila.
El guardia inseguro
un poco viejo
camina hacia mí
y se resbala.
¿Se habrá roto la cabeza?
Ya en la calle,
con mi vástago maloliente en la mochila,
subo a un taxi,
El conductor se tapa la nariz
y me ordena bajarme:

¡Bájese! ¡A lavarse!

por Cooonde

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